Es como un chaparrón que te sorprende sin paraguas, intentas no mojarte; refugiarte en cualquier lugar pero irremediablemente te cala. No puedes hacer que deje de llover, solo intentar no empaparte.
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sábado, junio 16
sábado, diciembre 30
Atar cabos
Todos los años trato de atar
los cabos sueltos
antes de que termine el 31 de diciembre.
Como si la vida fuera a
ser tan amable de acabar
con el mundo
mientras nosotros bailamos.
miércoles, diciembre 13
Ser otra cosa de la que soy
"...ultimamente me estoy sintiendo muy abandonada, que hay un gran vacío demasiado grande a mi alrededor...
... Y entonces me duermo con la extraña sensación de querer otra cosa de la que soy, o de ser otra cosa de la que quiero, o quizá también de hacer otra cosa de la que quiero o soy."
–Ana Frank, día 20 de noviembre de 1942
y 28 de noviembre de 1942, respectivamente.
martes, diciembre 12
La incesante hora del té
y ha empezado a arder el cielo.
Hay azules, rosas y naranjas
que parecen querer llenarme por dentro.
Pero yo solo encuentro grises.
Siempre vuelvo al agujero, parece que no me canso del país de las maravillas, parece que mi cabeza no se cansa de tanta locura.
Otra vez es la hora del té. Y volvemos con los postres, las tartas, las pastas y el chocolate, todo es un festín; reímos, cantamos y bailamos, pero siempre vuelve a ser la hora del té.
sábado, diciembre 9
El duende
Cribar los sentimientos
priorizar un corazón
huir de las falsas sensaciones
besarte, amor.
Cómo todo puede cambiar tanto
y tan deprisa
si hace solo un mes me estallaba
el pecho del aprecio que os tenía
y hoy,
siento que hay un gran vacío
poblando mi interior.
Quizás solo sean cosas mías, ese duende de ahí arriba me come la cabeza y esté empezando a tener alucinaciones que nunca han llegado a ser verdad.
¿Cómo salir de ese agujero?
priorizar un corazón
huir de las falsas sensaciones
besarte, amor.
Cómo todo puede cambiar tanto
y tan deprisa
si hace solo un mes me estallaba
el pecho del aprecio que os tenía
y hoy,
siento que hay un gran vacío
poblando mi interior.
Quizás solo sean cosas mías, ese duende de ahí arriba me come la cabeza y esté empezando a tener alucinaciones que nunca han llegado a ser verdad.
¿Cómo salir de ese agujero?
lunes, abril 3
Piezas
¿Sabéis ese momento en el que juegas con un niño a hacer un puzzle y tratan de encajar dos piezas que claramente no pueden ir unidas? Y por más que lo intentan y persisten mediante la fuerza en unir esas dos piezas, siempre hay huecos e imperfecciones, y se nota la tensión entre ambas, la incomodidad, se nota, perfectamente, que no es su lugar.Eso pasa también con las personas, por más que intentas unirlas y hacerlas encajar, no pueden hacerlo, porque siempre quedan huecos que no se cubren por muchos abrazos que se den. Hay gente con la que no se puede encajar, y ni ellos van a darte lo que buscas, ni tu vas a ofrecerles lo que quieren de una amistad.
Supongo que también hay que saber darse cuenta de que uno no encaja, de que alguien no puede tener contigo esa relación que buscas, porque simplemente sois piezas que no pueden unirse ni por la fuerza.
jueves, diciembre 1
Salvavidas Efímero
No os pasa qué hay gente a la que consideráis efímera. Gente que llega a vuestras vidas como un pequeño rayo de lucidez instantánea y después, en periodos de tiempo indeterminados, desaparecen aunque habiendo dejado una huella profunda en vosotros.
De hecho, es gente a la que difícilmente olvidas y tratas de retener con todas tus fuerzas, ya sea intentando hablar con ellos de ven en cuando o buscando coincidir por cualquier motivo. Para mi esa gente vale oro.
Son como ese llanto que te entra cuando te ríes demasiado y en realidad, se te cae el mundo encima. Esa clase de personas que te cambia la vida pero sabes que no podrás volver a estar con ellos del mismo modo. No podréis volver a tener la misma clase de relación y no podrán volver a ayudarte del modo que hicieron una vez. Son gente que de infunda la felicidad que habías perdido en días -o periodos- de absoluta crisis. Salvavidas en la tormenta que te mantienen a flote para que termines tú mismo por seguir nadando.
Son, volviendo al llanto, esa calma apaciguadora y liberadora después de haber expulsado todo el mar que te ahogaba dentro.
Me parece absolutamente esencial tener en la vida encontronazos con esta clase de personas, que fortuitamente, aparecen en los peores momentos de la existencia de cada uno.
Lo curioso es que, tanto unos como otros, somos personas efímeras para el resto. Puesto que del mismo modo que otros nos han ayudado y han creado ese vínculo mágico y fundamental aunque breve. Nosotros, lo hemos hecho para otros, que nos considerarán, del mismo modo, salvavidas efímeros.
lunes, noviembre 28
Pantomima
Creo que a veces confío demasiado en el poder del karma.
¿Y si después de todo no existe? ¿Y si me paso la vida creyendo en algo que no es más que una pantomima creada por mi misma para justificar las cosas malas que me ocurren? ¿Y si estoy perdiendo el tiempo creyendo que al final todo aquello por lo que he luchado y todas aquellas injusticias que tanto he criticado nunca recibirán el destino que merecen?
¿Qué pasa si estoy aquí, echándole la culpa al karma, para que luego sea una ilusión?
Qué frustración esta de la existencia.
lunes, octubre 31
Como veo la vida contigo
Lo que más me gusta de ti es la calma que me transmites. Es que siempre he dicho que necesito personas conmigo que sean completamente diferentes a mi, en el sentido de personalidad. Es decir, yo soy una persona muy activa, muy frenética y necesito una persona mucho más calmada, más pasiva que yo a mi lado. Porque es como mi balance, es lo que me hace poner los pies sobre la tierra y recordar que a veces tengo que ir más despacio. Tú eres eso.
Y no sé, es como que me complementas, me completas. Aunque en realidad me gustan muchas más cosas de ti.
Me encanta cuando me sacas temas interesantes e intentamos arreglar todos los problemas del mundo con unos mensajes. Me encanta hablar contigo, a todas horas, de verdad que no me canso nunca. Me encanta ir al cine contigo y en cuanto acaba la película ponernos a charlar sobre todo tipo de versiones y puntos de vista que tenemos cada uno. Me encanta como me tratas, como me haces sentir, y sin duda esa es una de las partes más importantes.
Me encanta que me quieras y que vuelva a sentir esto por alguien. Me encanta ir en el coche contigo y que haya música, es un momento tan mágico. A veces incluso, más que haber quedado contigo, me encanta el momento de vuelta a casa, cuando parece que queremos exprimir los últimos minutos juntos y los últimos rayos de sol, entonces hay un atardecer que atraviesa todas las ventanas del coche mientras vamos por la M-50 y suenan una de esas canciones nuestras de la radio y mientras hablamos de todo y de nada, de la vida, de nosotros, de la gente, de experiencias, hablamos y nos volvemos a contar mil cosas que ya nos hemos dicho antes y repetimos conversaciones y se me escapa la sonrisa. Es tan mágico, como si alguien lo hubiera planeado todo y estuviera filmándonos a escondidas.
No sé, en general es eso, como me haces sentir, como veo la vida contigo, como me tratas, lo que consigues hacer de mi, es justamente eso.
martes, agosto 23
Sabelotodo
Cuando de pequeña te preguntan que quieres ser de mayor, siempre hay una profesión pasando por la mente de todo el mundo. Yo con unos 12 o 13 años pensé que de mayor quería saber mucho, quería ser de esas personas que siempre tiene una respuesta para cualquier pregunta, y lo mejor, una buena y absolutamente inesperada respuesta. Total, que me enfrasqué en la idea de que quería saberlo todo, quería comerme la sabiduría del mundo y digerir todo lo posible, y preguntarme mil cosas y buscar, encontrar y saborear todo lo que pudiera aprender.
Yo de mayor quiero ser de esas personas en las que te quieres convertir cuando solo eres una niña. El principal problema es que me he dado cuenta que eso no puede ocurrir con 18 años, porque necesito toda mi vida para llevarlo a cabo.
Pero creo que no me está yendo tan mal, he aprendido de filosofía; cuánto odio a Kant y lo mucho que me gustan las locas ideas de Nietzsche. He aprendido que jamás me acordaré de las capitales europeas pero que la mejor forma de aprenderlas es viajando directamente a ellas. También he aprendido, en estos años, que me gustan más los libros clásicos que los modernos, que Gabriel García Márquez es un pedazo de autor y que Javier Marías escribe como yo, pero en chico. He descubierto que soy de las del camino difícil, porque los ejercicios más fáciles de las matemáticas siempre me saldrán mal, pero que lo clavaré en los más difíciles. También me he empezado a interesar por el ultramundo de Internet y por cómo nos vigilan, ahora sé un poco más de marketing, publicidad y cómo nos informamos. Me he interesado por la política, por quién narices va a gobernarnos y he intentado que las palabras vacías de los políticos no me engañen. Ahora sé mucho más de economía, y aunque tenga miedo de ir al banco, es más importante de lo que creemos. He aprendido a que solo me acuerdo de las anécdotas más absurdas de la historia pero no la verdadera historia, y que jamás en la vida recodaré las fechas si no son de cumpleaños de gente a la que aprecio. Por otra parte, me ha atrapado el bilingüismo y hoy en día en mi casa, utilizo el inglés y el español casi simultáneamente, lo que, de hecho, me enriquece notablemente. También me he enamorado del cine, de ese sí que sé, y de forma autodidacta, que parece que hoy en día tiene más validez.
No sé, creo que para tener menos de veinte años no me ha ido tan mal, y soy capaz de intervenir en la mayoría de las conversaciones que puedan surgirme. ¿Qué nunca podré saberlo todo? Si. ¿Qué seguiré aprendiendo hasta el final de mis días? También.
domingo, mayo 8
Veleta
¿Y si en vez de volarnos la cabeza nos rompemos las costillas en un abrazo?
Vuelta de hoja, todo es cambiar de dirección y empezar de nuevo. Escondamos el corazón en un cofre perdido en una isla solitaria y dejemos que la vida haga de las suyas encontrándonos. No hagas caso a esta veleta rota y ve al norte cuando ella diga sur. Olvida todo camino señalado que la aventura es salirse de la carretera y sufrir un par de accidentes, para que las cicatrices te recuerden la aventura.
Nada en esta vida fue fácil y mucho menos con un corazón perdido en la arena. Es cuestión de perderse, perderlo y encontrarlo, encontrarte. Busca el cofre, guíate por las estrellas, lucha contra viento y marea; y hallemos la forma de rompernos el esqueleto en un abrazo para que el corazón se nos clave bien dentro.
jueves, marzo 31
Una chica de las que...
Podría ser de esas que le dicen que si a todo porque les da miedo que las rechaces. Pero resulta que es el mismo huracán con piernas. De las que no se dejan cambiar si no ve una verdadera razón, de las que tiene buenas respuestas que a veces no son fáciles de contradecir.
De las que piensa, mucho, a menudo, aunque siempre diga que todo lo hace sin pensar. De las que lleva "contradicción" escrito en la frente porque no puede controlar todo como le gustaría. De las que se enamora de corazones y no de sonrisas, y que explota cuando todo le supera. Arrasando, como buen huracán.
De las que piensa una y otra vez incansablemente en el porqué de la vida y trata de encontrar el secreto de la felicidad, aunque lleve un par de años descubriéndolo. Es una de esas chicas de decisiones firmes en los aspectos más importantes de la vida, que si arriesga es porque no quiere perderse nada y que si la llegas dentro te guardará profundamente en su corazón.
De las que les encanta hablar de todo y de nada, y nunca puede estar callada cuando coge confianza. Es de las que a veces no la importa mojarse con la lluvia si son solo unas gotas porque se siente libre en medio del desastre. De las que le gusta la soledad que la ayuda aclarar las dudas y tormentos. Anda deprisa porque sino el corazón no le palpita con fuerza y no se siente lo suficientemente viva.
A veces le da por perder la vergüenza y recuerda que las mejillas rojas solo valen si es por culpa de unas copas, porque con la vergüenza, ni se come ni se almuerza, como dice su padre.
Yo solo espero que haga algo verdaderamente grande en la vida y que deje huella en muchas personas porque es una auténtica explosión de imaginación y creatividad. Porque la forma que tiene para pensar sobre ciertos temas es inigualable, ¡ay cómo la oigas hablar del amor! Nunca he conocido a nadie más segura del amor en mi vida, como si supiera la fórmula de Cupido para ir lanzando flechas.
A veces no sabe lo que vale y se pone frente al espejo para sacarse defectos, pero nunca dudaré de que se trata de una de esas chicas que ya no quedan y de las que te remueven, quieras o no.
domingo, marzo 27
Wild
"No se sabe qué es lo que hace que pase una cosa y no otra. Qué lleva a que, qué destruye que o qué hace que prospere o muera o tome otro rumbo.
¿Y si me perdono a mi misma? ¿Y si me arrepintiera? Pero si pudiera volver atrás en el tiempo no haría nada de forma distinta. ¿Y si quise acostarme con todos y cada uno de esos hombres? ¿y si la heroína me enseñó algo? ¿Y si todas esas cosas que hice fueron las que me trajeron aquí? ¿Y si nunca fui redimida? ¿Y si ya lo estaba antes?"
···
"Me bastaba con saver que ya no necesitaba tender mis manos, que con ver los peces desde la superficie era suficiente. Que eso lo era todo. Era mi vida, como todas las vidas. Misteriosa, irrevocable y sagrada. Tan cercana, tan presente, tan sumamente mía. Qué salvaje era dejar que todo fluyera."
-Cheryl Strayed, Alma Salvaje.
miércoles, marzo 2
Mapa del tesoro
A veces me siento con la necesidad de salvar vidas, almas. De ser chaleco antibalas de cualquier corazón perdido. Llevo empatía escrito en el pecho con tinta invisible que solo algunos alcanzan a ver, solo aquellos que se paran fijamente a mirarme y conocerme, a saber que me preocupa y no me deja dormir.
Puede que ofrezca mi mano a cualquiera, que me fíe de las sirenas cuando solo cantan para ahogar en el fondo del mar a los marineros, pero no me arrepiento de que entre tanto loco aprovechado alguien haya que se de cuenta del tesoro escondido. No todos los mapas están cifrados, ni todos los caminos llevan a Roma, y aunque sea indescifrable, complicada y todo el que intenta comprenderme tenga tendencia a perderse, los que ven esa tinta invisible son los que valen la pena.
Solo por esos benditos salvavidas; yo arriesgo la vida.
martes, enero 26
¿De verdad no nos damos cuenta de que cuánto más sonreímos más felices somos?
¿Pero cómo no voy a creer en el destino si cada vez que pienso que algo no debería haber pasado, la vida me sorprende de golpe, con un bofetón para que me de cuenta? Intento que mi regla general y primordial sea no arrepentirme de nada en ningún momento, pero es inevitable si me quiero llamar persona. Nos arrepentimos de los que se van, de los que vienen, de lo que dejamos de hacer o lo que hacemos con demasiado esfuerzo, nos arrepentimos de dejarnos la piel para obtener resultados espantosos y de callar, callar porque es más fácil que soltar todo lo que nos preocupa, lo que nos provoca, por el qué dirán y las bocas sucias llenas de odio.
Nos arrepentimos porque somos humanos a los que nos da miedo que todo aquello que queremos y deseamos con tanta fuerza se vaya al traste en un segundo.
Intento no creer en el destino porque entonces se convierte en una especie de fuerza superior que me domina, y no me gusta que me obliguen a hacer las cosas. Tengo cierto recelo de creer en algún tipo de dios y me niego en rotundo ante algunas religiones, pero resulta que no puedo dejar de creer en el destino por más que me empeño en hacerlo.
Puede que James Dean estuviera en un tranvía llamado Deseo, pero yo, que ahora paso la vida entre vagones, he descubierto que el tren representa el destino. Cada vez que algo me sorprende mientras estoy uno la vida me muestra una pequeña pizca de como funciona.
A veces pierdo un tren y me encuentro con una persona que me alegra el trayecto, a veces deseo haber subido en otro y alguien del vagón me sorprende. A veces escojo un tren que me descubre música nueva, historias nuevas, momentos sobre los que reflexionar, gente a la que admirar, personas a las que sonreír o a las que dar un par de monedas porque seamos generosos con los que no pueden sobrevivir a esta locura de mundo.
Cada tren que cojo me descubre que si estoy ahí, en ese momento, es porque debo estarlo. Hoy estaba en un tren donde un hombre se ha puesto a cantar, a rapear de hecho, no he hecho ni caso a lo que decía la letra porque andaba absorta en mis pensamientos; qué narices hay que tener para plantarse en medio de tanta gente y alegrar el día a algunos, ya no es solo pedir por tu situación, es trabajarte un espectáculo instantáneo para el trayecto de parada a parada. Un momento que valga la pena para alguien y te corresponda con unas monedas. Qué narices. Al terminar la canción, después de pasar su sombrero, ha dicho una frase, una estúpida frase realmente cierta que nadie se recuerda cada mañana: "No esperemos a ser felices para sonreír, sonriamos para ser felices."
¿De verdad tiene que venir alguien a decírnoslo? ¿De verdad no nos damos cuenta de que cuánto más sonreímos más felices somos?
No quiero creer en el destino, pero es imposible no hacerlo.
martes, enero 12
Redes traicioneras
Resulta que mi inspiración es la noche, la presión y los días en los que uno se siente con ganas de huir. Tengo miedo a la oscuridad y noto como mi piel se pone de gallina porque hace un frío terrible en mi habitación. No es relevante. Pero detrás de todo eso no estoy más que pensando una vez más en la vida. Algo no funciona bien, hay algo que nos estamos dejando atrás con ese frenesí por vivir el momento, el día y la vida. Somos una generación de egoístas egocéntricos que no saben mirar atrás y tienen miedo de pensar en los años futuros. Yo, primera culpable, al menos en eso de mirar hacia delante.
El problema de todo nuestro inconformismo, de esa melancolía y tristeza que nos azota por las noches, cuando nos paramos a pensar de verdad, son las redes sociales. Hemos llegado a un punto en el que no hay escapatoria, en el que no puedes pararte a pensar porque sino la vida te deja atrás, es una enfermedad socialmente aceptada. Aunque quieras huir siempre tendrás la "necesidad" de documentarlo, de publicarlo, ese terrible "yo estoy aquí y tu no" que lleva cada nueva red social escrito en letra pequeña. ¿Qué ha pasado? ¿Qué necesidad hay de mostrar absolutamente todo? ¿Por que nos sentimos con la necesidad de explicar hasta el más absurdo momento de nuestra vida para evitar estar solos, con nosotros mismos? ¿Por qué narices nos importa tanto que una noche no estemos hablando con nadie? ¿Qué problema hay con estar solos?
Nuestros padres se separaban cuando llegaban a casa y no sabían nada de la otra persona hasta el día siguiente y a veces ni en años. Y no pasaba nada. Nadie moría, nadie se sentía solo, nadie quería llorar por "no tener amigos" que le hablasen todos los días a todas las malditas horas.
Me siento hipócrita de sentir estas cosas y de tener que vivir estas cosas, de no ser capaz de obviarlo o que deje de importarme, de vivir en esta generación. Me siento hipócrita de criticar algo que yo misma no soy capaz de controlar porque repito, es una locura aceptada por todos.
La solución es fácil, sé que solo basta con cerrar cada cuenta, dejar de obsesionarse y vivir un poco más alejada, más en la soledad. Pero es difícil, mucho, no sé si por la necesidad intrínseca de las personas a contar sus experiencias o porque realmente, estas infernales redes me han atrapado.
sábado, enero 9
Búscalo
Hace tiempo que me di cuenta de que la única que pone trabas a su vida, soy yo. Ni el universo está en mi contra, ni soy una chica gafada. La única culpable de no perseguir sus sueños, soy yo.
¿Que por qué? Es sencillo, el miedo siempre será el culpable de todos los ojos cerrados por si el monstruo del armario quiere hacerme cosquillas a medianoche.
Así que ya basta, no importa cuánto hay que luchar, cuánto haya a lo que renunciar o lo difícil que pueda resultar encontrar la salida. Siempre, siempre, siempre seguiré hacia adelante. Y el día menos pensado, todo lo que deseo estará al otro lado de la puerta a la que yo misma he llamado. Porque si no lo buscas, no lo encuentras.
sábado, enero 2
Abismo
La sensación más intensa del mundo es el abismo en el corazón. Esa risa tonta y estridente que te alcanza la garganta y el momento en el que te das cuenta de lo feliz que eres riendo por algo o a causa de alguien. Entonces te llega el vacío, el abismo en el pecho. Te das cuenta en ese mismo instante del mayor miedo del hombre; que esa persona se te escape de las manos y morir sin haber vivido lo suficiente a su lado.
Ese abismo es la sensación agridulce más natural, vivaz e intensa del mundo.
martes, diciembre 29
Girls Just Wanna Have Fun
Probablemente mi mayor miedo sea el futuro, siempre he temido no llegar a cumplir todos mis sueños, de quedarme a medio hacer y no poder vivir mi futuro tan intensamente como yo quiero. ¿Qué pasa si llego a los 30 y no he conseguido todos esos objetivos que tanta ilusión me hace cumplir?
Hace unos meses mi futuro podía haber cambiado al completo. Tengo un grupo de amigas, somos nueve, los grupos de muchas personas pueden ser bastante caóticos y creo que nos hemos dado cuenta después de seis años de que lo es realmente. Pero es increíble lo maravillosas que han sido. No, no ha sido un año fácil para mí, no las he tenido todas conmigo ni he estado bien al 100%, me alejé por inconformismo, por sensación de incomprensión. Estaba en medio de una crisis existencial porque no sabía ni que quería hacer con mi vida, no conseguía acostumbrarme a la soledad ni sabía cómo continuar pasando días sin morir en el intento. Me alejé como cobarde, quise hacer de la distancia el olvido y vinieron a rescatarme. Supongo que en el medio del naufragio no siempre vale que empieces a nadar sino que venga esa ola que te empuja hasta la orilla y no te lleva a rastras para darte una segunda oportunidad.
Ellas fueron mi ola.
No me comporté bien, es cierto, hubo un cúmulo de errores que nos hicieron llegar a las armas para luego sacar la bandera blanca y pedir la rendición. Y menos mal que la pidieron. Juro que no sé que hubiera sido de mí si las hubiera perdido, no sabes lo que quieres a alguien hasta que al ver que te alejas, te dan la vuelta y te abrazan pidiéndote que no te vayas. De ese día solo recuerdo una cosa con esa intensidad de día fugaz que tanto me gusta, las lágrimas, los te echaba de menos, creo que el ‘te echaba mucho de menos secre’ de Sharon se me va a quedar toda la vida grabado en la cabeza y en el corazón. También me acuerdo de susurrar, mientras lloraba como una niña, que lo sentía realmente, con todo mi corazón.
Ese día podía haber cambiado completamente mi futuro, creo que me hubiera alejado de todo eso que siempre quería y qué suerte tenerlas. Ahora sé que el futuro no va a ser horrible, que aunque los cambios me abrumen y no me gusten una pizca, que aunque me sienta incomprendida, que aunque no nos veamos a menudo, que aunque no sean total y magníficamente afines a mi; puedo tenerlas en cualquier adversidad. Qué bonito error equivocarse, caer, sollozar y que te brinden su mano para ayudar a levantarte.
Quiero contarles a esos futuros hijos que no quiero tener y terminaré por tener, que hace seis años conocí a unas amigas increíbles. Que son las protagonistas de la mayoría de mis aventuras de cuando solo era una niña inconforme y confusa con el mundo. Quiero poder transmitirles lo importante que es la amistad y que os puedan llamar tías aunque no lo seáis.
Tengo y siempre tendré miedo al futuro, pero gracias a vosotras, chicas, las cosas son más fáciles; y sé que aunque todo vaya mal, aunque no consiga todos mis objetivos una parte la tendré: grandes amigas hasta el último día de mi vida.
Gracias de corazón, sois un salvavidas.
Feliz Navidad, espero que 2015 haya sido un gran año, al final y al cabo, para mí también. Los cambios llegan en cuestión de segundos, esa es la moraleja de este año. Osquiero, profundamente, todo junto como a mí me gusta y sin más lágrimas.
La base de mi recuperación fuisteis vosotras.
domingo, diciembre 27
Falta humanidad
Hay un momento cuando te dispones a escribir en el que las palabras se te agolpan en la boca para salir en cascada. Sientes una irremediable necesidad en la punta de la lengua de soltar cada una de las frases que tu mente va creando y no puedes dejar de escribir, no puedes parar de teclear y pensar. No hay nada más en tu cabeza que esa tormenta de palabras que luchan por salir a la superficie antes de que se inunde el barco y se pierdan en el olvido.
Hay un momento de pánico en el que irremediablemente no sabes si lo que estás soltando sigue las pautas determinadas, si gustará o si es realmente bueno. Creo que los que escriben hace tiempo que olvidaron las normas, porque las cosas salen de dentro y así es como deben explicarse, y si encima al leerlas tienen sonoridad, sentido y poesía, tienes un futuro prometedor en este mundo.
Decía Bukowski: "si no te sale de dentro, a pesar de todo, no lo hagas" y no hay mejor consejo.
Falta humanidad en la escritura.
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