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jueves, febrero 15

Aleteos y sueños lúcidos



Me pregunto qué hubiera pasado si todo aquel suspiro hubiera sido real, si la conexión hubiera aflorado y los elementos se hubieran alineado con las estrellas. Quizás la mariposa aleteó sus alas un segundo más tarde y la oportunidad se perdió en un mar de posibilidades. “Acompáñame fuera”, decía, “no te lo voy a contar aquí delante de todo el mundo.” Y le seguía como autómata, sin preguntarme qué sería o a dónde iríamos. Y entonces el miedo llegó, persiguiéndome y dejándome aislada en un rincón mientras reía y se iba de nuevo dentro, la mariposa había aleteado un instante más tarde y todo se había ido a la deriva. “Baja que no pasa nada” decía esa parte de mi cabeza que intenta siempre superar las adversidades. Por una vez hice caso, aunque la oportunidad se había esfumado, también en sueños. Y como empapada por una gran tormenta entraba en la casa para buscar el calor de su abrazo, que parecía ser correspondido hasta que abría los ojos. 
Siempre que abro los ojos la realidad me azota, vuelve a haber un parpadeo, un aleteo que cambia el destino. Siempre que abro los ojos me doy cuenta de que todo eran alucinaciones de una soñadora despierta. 



sábado, diciembre 30

Atar cabos



Todos los años trato de atar 
los cabos sueltos 
antes de que termine el 31 de diciembre. 
Como si la vida fuera a 
ser tan amable de acabar 
con el mundo 
mientras nosotros bailamos. 

sábado, septiembre 30

Estás viviendo



Hay tantas razones en el mundo por las que ser feliz como estrellas caben en el cielo. Hay días en los que todo se te cae encima y nada parece tener sentido, pero siempre hay una razón por la que seguir siendo feliz. Es muy sencillo, escucha: estás viviendo. 

Tienes delante de ti una infinidad de razones por las que sonreír; como ese rayo de luz que se cuela en tu ventana al llegar el otoño y deja el suelo calentito, como despertarte sin hora (aunque pronto) en un sábado bajo el edredón y sabiendo que tienes todo el día para dedicártelo a ti. Como ese mensaje inesperado de alguien con quien llevas siglos sin hablar, como las palabras exactas en el momento justo, como darte cuenta de las personas maravillosas que has tenido la suerte de encontrar o la confianza de alguien que no esperabas que te tuviera tanto aprecio, como ese beso-sonrisa-beso que te hace ver cuanto quieres a alguien o como tu comida favorita nada más llegar hambriento a casa. 

Apreciar los pequeños y bonitos detalles que nos ofrece la vida casi sin querer y que suelen pasar desapercibidos, son los que marcan la diferencia en tu día. Suelen ser los que se quedan en tu memoria para siempre, pero, Richard Curtis, el director de About Time, se explicó mejor que yo en el final de la película. 


lunes, octubre 31

Como veo la vida contigo

Lo que más me gusta de ti es la calma que me transmites. Es que siempre he dicho que necesito personas conmigo que sean completamente diferentes a mi, en el sentido de personalidad. Es decir, yo soy una persona muy activa, muy frenética y necesito una persona mucho más calmada, más pasiva que yo a mi lado. Porque es como mi balance, es lo que me hace poner los pies sobre la tierra y recordar que a veces tengo que ir más despacio. Tú eres eso. 
Y no sé, es como que me complementas, me completas. Aunque en realidad me gustan muchas más cosas de ti. 
Me encanta cuando me sacas temas interesantes e intentamos arreglar todos los problemas del mundo con unos mensajes. Me encanta hablar contigo, a todas horas, de verdad que no me canso nunca. Me encanta ir al cine contigo y en cuanto acaba la película ponernos a charlar sobre todo tipo de versiones y puntos de vista que tenemos cada uno. Me encanta como me tratas, como me haces sentir, y sin duda esa es una de las partes más importantes. 
Me encanta que me quieras y que vuelva a sentir esto por alguien. Me encanta ir en el coche contigo y que haya música, es un momento tan mágico. A veces incluso, más que haber quedado contigo, me encanta el momento de vuelta a casa, cuando parece que queremos exprimir los últimos minutos juntos y los últimos rayos de sol, entonces hay un atardecer que atraviesa todas las ventanas del coche mientras vamos por la M-50 y suenan una de esas canciones nuestras de la radio y mientras hablamos de todo y de nada, de la vida, de nosotros, de la gente, de experiencias, hablamos y nos volvemos a contar mil cosas que ya nos hemos dicho antes y repetimos conversaciones y se me escapa la sonrisa. Es tan mágico, como si alguien lo hubiera planeado todo y estuviera filmándonos a escondidas. 

No sé, en general es eso, como me haces sentir, como veo la vida contigo, como me tratas, lo que consigues hacer de mi, es justamente eso. 


martes, agosto 23

Sabelotodo

Cuando de pequeña te preguntan que quieres ser de mayor, siempre hay una profesión pasando por la mente de todo el mundo. Yo con unos 12 o 13 años pensé que de mayor quería saber mucho, quería ser de esas personas que siempre tiene una respuesta para cualquier pregunta, y lo mejor, una buena y absolutamente inesperada respuesta. Total, que me enfrasqué en la idea de que quería saberlo todo, quería comerme la sabiduría del mundo y digerir todo lo posible, y preguntarme mil cosas y buscar, encontrar y saborear todo lo que pudiera aprender. 
Yo de mayor quiero ser de esas personas en las que te quieres convertir cuando solo eres una niña. El principal problema es que me he dado cuenta que eso no puede ocurrir con 18 años, porque necesito toda mi vida para llevarlo a cabo. 

Pero creo que no me está yendo tan mal, he aprendido de filosofía; cuánto odio a Kant y lo mucho que me gustan las locas ideas de Nietzsche. He aprendido que jamás me acordaré de las capitales europeas pero que la mejor forma de aprenderlas es viajando directamente a ellas. También he aprendido, en estos años, que me gustan más los libros clásicos que los modernos, que Gabriel García Márquez es un pedazo de autor y que Javier Marías escribe como yo, pero en chico. He descubierto que soy de las del camino difícil, porque los ejercicios más fáciles de las matemáticas siempre me saldrán mal, pero que lo clavaré en los más difíciles. También me he empezado a interesar por el ultramundo de Internet y por cómo nos vigilan, ahora sé un poco más de marketing, publicidad y cómo nos informamos. Me he interesado por la política, por quién narices va a gobernarnos y he intentado que las palabras vacías de los políticos no me engañen. Ahora sé mucho más de economía, y aunque tenga miedo de ir al banco, es más importante de lo que creemos. He aprendido a que solo me acuerdo de las anécdotas más absurdas de la historia pero no la verdadera historia, y que jamás en la vida recodaré las fechas si no son de cumpleaños de gente a la que aprecio. Por otra parte, me ha atrapado el bilingüismo y hoy en día en mi casa, utilizo el inglés y el español casi simultáneamente, lo que, de hecho, me enriquece notablemente. También me he enamorado del cine, de ese sí que sé, y de forma autodidacta, que parece que hoy en día tiene más validez. 

No sé, creo que para tener menos de veinte años no me ha ido tan mal, y soy capaz de intervenir en la mayoría de las conversaciones que puedan surgirme. ¿Qué nunca podré saberlo todo? Si. ¿Qué seguiré aprendiendo hasta el final de mis días? También. 

martes, junio 7

Raíces

No me había dado cuenta de cómo de importantes son nuestras raíces. Da igual de donde vengas, ese lugar te habrá marcado para siempre y por mucho que quieras evitarlo y busques un nuevo hogar en el que volver a sentirte como en casa, no puedes encontrarlo, puede que adores una nueva ciudad, puede que te enamores de ese nuevo hogar que vayas a crear, pero nunca podrás dejar atrás toda esa historia que llevas en los hombros y que has ido construyendo poco a poco, con los años. 

Suele notarse mucho más en las personas que van de la costa al centro del país, o aquellos que salen de una zona rural a una gran ciudad. Pero es para todos igual, a nadie nunca le resulta fácil dejar atrás el lugar donde se hizo adulto. 

Ahora entiendo a esas personas que dicen que echan de menos el mar. Yo siempre me preguntaba: "¿cómo narices se puede echar de menos el mar? Echarás de menos a tu familia, a tu casa y el confort que eso supone, pero ¿al mar?"

Pero sí, ahora lo entiendo todo, el mar es para muchos esa sensación de libertad, esa sensación de gritar cuando te rompes por dentro. Es ese momento en el que el bullicio de la capital llega a abrumarme y quiero estar sola por las calles de mi ciudad, tranquila, sin miedo de que alguien pueda robarme, de evitar a la gente que anda demasiado despacio o de si estoy yendo en la dirección correcta. 



jueves, marzo 31

Una chica de las que...

Podría ser de esas que le dicen que si a todo porque les da miedo que las rechaces. Pero resulta que es el mismo huracán con piernas. De las que no se dejan cambiar si no ve una verdadera razón, de las que tiene buenas respuestas que a veces no son fáciles de contradecir. 

De las que piensa, mucho, a menudo, aunque siempre diga que todo lo hace sin pensar. De las que lleva "contradicción" escrito en la frente porque no puede controlar todo como le gustaría. De las que se enamora de corazones y no de sonrisas, y que explota cuando todo le supera. Arrasando, como buen huracán.

De las que piensa una y otra vez incansablemente en el porqué de la vida y trata de encontrar el secreto de la felicidad, aunque lleve un par de años descubriéndolo. Es una de esas chicas de decisiones firmes en los aspectos más importantes de la vida, que si arriesga es porque no quiere perderse nada y que si la llegas dentro te guardará profundamente en su corazón. 

De las que les encanta hablar de todo y de nada, y nunca puede estar callada cuando coge confianza. Es de las que a veces no la importa mojarse con la lluvia si son solo unas gotas porque se siente libre en medio del desastre. De las que le gusta la soledad que la ayuda aclarar las dudas y tormentos. Anda deprisa porque sino el corazón no le palpita con fuerza y no se siente lo suficientemente viva. 
A veces le da por perder la vergüenza y recuerda que las mejillas rojas solo valen si es por culpa de unas copas, porque con la vergüenza, ni se come ni se almuerza, como dice su padre. 

Yo solo espero que haga algo verdaderamente grande en la vida y que deje huella en muchas personas porque es una auténtica explosión de imaginación y creatividad. Porque la forma que tiene para pensar sobre ciertos temas es inigualable, ¡ay cómo la oigas hablar del amor! Nunca he conocido a nadie más segura del amor en mi vida, como si supiera la fórmula de Cupido para ir lanzando flechas. 

A veces no sabe lo que vale y se pone frente al espejo para sacarse defectos, pero nunca dudaré de que se trata de una de esas chicas que ya no quedan y de las que te remueven, quieras o no. 


domingo, marzo 20

Atardecer

Los atardeceres están para recordarnos que detrás de toda esa montaña de mierda las cosas pueden ser bonitas, en las ciudades los atardeceres son más bonitos por culpa o por suerte de la polución. 

Qué ironía más tonta, que algo tan perjudicial para el planeta se convierta en la combinación de colores más hermosa que nunca hemos visto. Que hace que nos embobemos con el sol poniéndose y que nos alegremos de que todo se tiña de naranjas, rosas y rojos. 

Lo mismo ocurre en la vida, a pesar de todas las cicatrices y heridas que llevemos encima, debemos tratar de convertirlas en bonitas explosiones de color que nos hagan sonreír. Tratar de no hundirse en el pozo más profundo debe ser el primer objetivo para ser feliz, sin olvidarnos de sonreír más y preocuparnos menos. Porque a veces las cosas ocurren por qué si, sin ninguna explicación, pero eso no significa que no podamos ver la belleza en cada pequeño rincón. Si el planeta es capaz de encontrar la belleza en aquello que lo mata, no deberíamos ser menos. 
Ese es sin duda el secreto de la felicidad. 


miércoles, marzo 2

Mapa del tesoro

  A veces me siento con la necesidad de salvar vidas, almas. De ser chaleco antibalas de cualquier corazón perdido. Llevo empatía escrito en el pecho con tinta invisible que solo algunos alcanzan a ver, solo aquellos que se paran fijamente a mirarme y conocerme, a saber que me preocupa y no me deja dormir. 
  Puede que ofrezca mi mano a cualquiera, que me fíe de las sirenas cuando solo cantan para ahogar en el fondo del mar a los marineros, pero no me arrepiento de que entre tanto loco aprovechado alguien haya que se de cuenta del tesoro escondido. No todos los mapas están cifrados, ni todos los caminos llevan a Roma, y aunque sea indescifrable, complicada y todo el que intenta comprenderme tenga tendencia a perderse, los que ven esa tinta invisible son los que valen la pena. 

Solo por esos benditos salvavidas; yo arriesgo la vida. 


lunes, febrero 8

R(evol)ución

  Basta ya de no creer en el amor, de tener miedo a darlo todo después de cada caída. Para de pensar que nadie podrá llegar a comprender todo eso que das por otros, no te preocupes por no ser correspondido del mismo modo que esperabas. El amor es dejarse romper en pedazos para recomponerse con la saliva de otros labios. El amor es prendarse de unos ojos, querer bañarse en cada pliego de piel y prender toda la gasolina de las cerillas que encienden tu corazón. ¿Y qué si morimos en el intento? 
  ¿Acaso no es más bonito morir de amor que de odio? Puede que no crea en las cosas más usuales de la vida, pero daría mis pestañas por cumplir todos los deseos que se llamen amor. Creer en el amor es creer en la misma magia, ¿o es que no resulta maravillosamente mágico que una persona erice cada centímetro de tu piel con solo mirarte y que esté dispuesta a recorrer todo kilómetro en el mundo por ti? 
  No pensar en el amor como la máxima aspiración es para mi un terrible error en la sociedad. En ese extremo del abismo estamos a un paso del cambio, porque aunque saltes al vacío siempre habrá algo esperando abajo, puede que te rompas las costillas contra el asfalto, o puede, y me atrevo a apostar por esta opción, que la revolución de aquellos que creen en el amor está por llegar. El siglo XXI necesita una revolución de valores. 
  El amor puede estropearse, puede romperse, puede no ser correspondido, puede morir, o ni siquiera ser verdadero, pero siempre, siempre, siempre, uno es más feliz con un corazón palpitante. Por esa persona que realmente nos remueve el mundo y nos llena de nostalgia si se va. No, renunciar al amor no es una opción. 


martes, enero 26

¿De verdad no nos damos cuenta de que cuánto más sonreímos más felices somos?

  ¿Pero cómo no voy a creer en el destino si cada vez que pienso que algo no debería haber pasado, la vida me sorprende de golpe, con un bofetón para que me de cuenta? Intento que mi regla general y primordial sea no arrepentirme de nada en ningún momento, pero es inevitable si me quiero llamar persona. Nos arrepentimos de los que se van, de los que vienen, de lo que dejamos de hacer o lo que hacemos con demasiado esfuerzo, nos arrepentimos de dejarnos la piel para obtener resultados espantosos y de callar, callar porque es más fácil que soltar todo lo que nos preocupa, lo que nos provoca, por el qué dirán y las bocas sucias llenas de odio. 
Nos arrepentimos porque somos humanos a los que nos da miedo que todo aquello que queremos y deseamos con tanta fuerza se vaya al traste en un segundo. 
  Intento no creer en el destino porque entonces se convierte en una especie de fuerza superior que me domina, y no me gusta que me obliguen a hacer las cosas. Tengo cierto recelo de creer en algún tipo de dios y me niego en rotundo ante algunas religiones, pero resulta que no puedo dejar de creer en el destino por más que me empeño en hacerlo. 
Puede que James Dean estuviera en un tranvía llamado Deseo, pero yo, que ahora paso la vida entre vagones, he descubierto que el tren representa el destino. Cada vez que algo me sorprende mientras estoy uno la vida me muestra una pequeña pizca de como funciona. 
  A veces pierdo un tren y me encuentro con una persona que me alegra el trayecto, a veces deseo haber subido en otro y alguien del vagón me sorprende. A veces escojo un tren que me descubre música nueva, historias nuevas, momentos sobre los que reflexionar, gente a la que admirar, personas a las que sonreír o a las que dar un par de monedas porque seamos generosos con los que no pueden sobrevivir a esta locura de mundo.
Cada tren que cojo me descubre que si estoy ahí, en ese momento, es porque debo estarlo. Hoy estaba en un tren donde un hombre se ha puesto a cantar, a rapear de hecho, no he hecho ni caso a lo que decía la letra porque andaba absorta en mis pensamientos; qué narices hay que tener para plantarse en medio de tanta gente y alegrar el día a algunos, ya no es solo pedir por tu situación, es trabajarte un espectáculo instantáneo para el trayecto de parada a parada. Un momento que valga la pena para alguien y te corresponda con unas monedas. Qué narices. Al terminar la canción, después de pasar su sombrero, ha dicho una frase, una estúpida frase realmente cierta que nadie se recuerda cada mañana: "No esperemos a ser felices para sonreír, sonriamos para ser felices."
¿De verdad tiene que venir alguien a decírnoslo?  ¿De verdad no nos damos cuenta de que cuánto más sonreímos más felices somos? 

No quiero creer en el destino, pero es imposible no hacerlo. 





sábado, enero 2

Abismo

  La sensación más intensa del mundo es el abismo en el corazón. Esa risa tonta y estridente que te alcanza la garganta y el momento en el que te das cuenta de lo feliz que eres riendo por algo o a causa de alguien. Entonces te llega el vacío, el abismo en el pecho. Te das cuenta en ese mismo instante del mayor miedo del hombre; que esa persona se te escape de las manos y morir sin haber vivido lo suficiente a su lado. 
  Ese abismo es la sensación agridulce más natural, vivaz e intensa del mundo. 


martes, diciembre 29

Girls Just Wanna Have Fun

       Probablemente mi mayor miedo sea el futuro, siempre he temido no llegar a cumplir todos mis sueños, de quedarme a medio hacer y no poder vivir mi futuro tan intensamente como yo quiero. ¿Qué pasa si llego a los 30 y no he conseguido todos esos objetivos que tanta ilusión me hace cumplir?
      Hace unos meses mi futuro podía haber cambiado al completo. Tengo un grupo de amigas, somos nueve, los grupos de muchas personas pueden ser bastante caóticos y creo que nos hemos dado cuenta después de seis años de que lo es realmente. Pero es increíble lo maravillosas que han sido. No, no ha sido un año fácil para mí, no las he tenido todas conmigo ni he estado bien al 100%, me alejé por inconformismo, por sensación de incomprensión. Estaba en medio de una crisis existencial porque no sabía ni que quería hacer con mi vida, no conseguía acostumbrarme a la soledad ni sabía cómo continuar pasando días sin morir en el intento. Me alejé como cobarde, quise hacer de la distancia el olvido y vinieron a rescatarme. Supongo que en el medio del naufragio no siempre vale que empieces a nadar sino que venga esa ola que te empuja hasta la orilla y no te lleva a rastras para darte una segunda oportunidad. 
       Ellas fueron mi ola. 
      No me comporté bien, es cierto, hubo un cúmulo de errores que nos hicieron llegar a las armas para luego sacar la bandera blanca y pedir la rendición. Y menos mal que la pidieron. Juro que no sé que hubiera sido de mí si las hubiera perdido, no sabes lo que quieres a alguien hasta que al ver que te alejas, te dan la vuelta y te abrazan pidiéndote que no te vayas. De ese día solo recuerdo una cosa con esa intensidad de día fugaz que tanto me gusta, las lágrimas, los te echaba de menos, creo que el ‘te echaba mucho de menos secre’ de Sharon se me va a quedar toda la vida grabado en la cabeza y en el corazón. También me acuerdo de susurrar, mientras lloraba como una niña, que lo sentía realmente, con todo mi corazón. 
        Ese día podía haber cambiado completamente mi futuro, creo que me hubiera alejado de todo eso que siempre quería y qué suerte tenerlas. Ahora sé que el futuro no va a ser horrible, que aunque los cambios me abrumen y no me gusten una pizca, que aunque me sienta incomprendida, que aunque no nos veamos a menudo, que aunque no sean total y magníficamente afines a mi; puedo tenerlas en cualquier adversidad. Qué bonito error equivocarse, caer, sollozar y que te brinden su mano para ayudar a levantarte. 
      Quiero contarles a esos futuros hijos que no quiero tener y terminaré por tener, que hace seis años conocí a unas amigas increíbles. Que son las protagonistas de la mayoría de mis aventuras de cuando solo era una niña inconforme y confusa con el mundo. Quiero poder transmitirles lo importante que es la amistad y que os puedan llamar tías aunque no lo seáis. 
       Tengo y siempre tendré miedo al futuro, pero gracias a vosotras, chicas, las cosas son más fáciles;  y sé que aunque todo vaya mal, aunque no consiga todos mis objetivos una parte la tendré: grandes amigas hasta el último día de mi vida. 
      Gracias de corazón, sois un salvavidas. 
    Feliz Navidad, espero que 2015 haya sido un gran año, al final y al cabo, para mí también. Los cambios llegan en cuestión de segundos, esa es la moraleja de este año. Osquiero, profundamente, todo junto como a mí me gusta y sin más lágrimas. 

La base de mi recuperación fuisteis vosotras. 





lunes, diciembre 21

Querido Nuevo Inquilino:

  Vamos a ser sinceros, puedo pedirte un montón de propósitos, esperanzas y planes pero luego haré lo que me de la gana. Puedo intentar este año no convertirme en montaña rusa cada vez que vengan baches y puedo parecer un poco más productiva, pero seamos realmente sinceros, no lo haré. 

  Así que me limitaré a presentarme, es usted nuevo en la ciudad y se merece una buena bienvenida. El vecino anterior vino cargado de sorpresas, me ha traído a gente impresionante que no quiero que jamás se vaya y bueno, me ha encontrando a mi misma. Puede que haya sido de los inquilinos más intensos que hayamos visto estos dieciocho años, cuánto cambio para un solo corazón. Aún no le he dicho mi nombre, pero dejaré que lo averigüe, vamos a pasar un año increíble juntos, acabará por conocerme. Al fin y al cabo tendrá que aguantarme todo el tiempo que se hospede. 
Le advierto que creo fielmente en las casualidades, que a veces me vuelvo loca y ni yo me entiendo, que nunca, nunca pierdo la esperanza en el amor y que soy físicamente incapaz de hacer daño. También tengo una pasión increíble por el cine, puede que este año veamos unas cuantas películas juntos. 

  Aunque creo que usted tiene pinta de depararme nuevos recuerdos maravillosos, parece una buena persona, no quiero juzgarle sin conocerle. De vez en cuando me da por salir a hacer fotos. ¡Ah! y aunque sea usted nuevo, debe saber que hago una foto al día para un proyecto, los anteriores inquilinos se adaptaron muy bien a mis manías con la fotografía, espero que usted no sea menos. Va a conocer a una gran cantidad de cantantes y bandas, el vecino anterior me dejó un buen gusto musical por las esquinas, espero que le guste a usted la música. 

  No sé que más debe saber de mi para podernos llevarnos bien, va a venir con una gran fiesta en casa y se irá con otra aún más especial, eso si que es tener suerte. Se me olvidaba una cosa, a ver si consigue hacerme mover el culo de la cama y viajar otro poco más este verano, que no hay cosa que más viva me hace sentir, consiga unos buenos billetes y me voy donde usted diga. No nos dejemos otro detalle, está bien conocer gente nueva, aunque a mi siempre me de miedo, usted presente en mi puerta a todo el que crea que va a cambiarme la vida y le estaré eternamente agradecida. Al anterior inquilino le odié un poco por todas las malas noches que me hizo pasar, pero al fin y al cabo le he cogido cariño. Lo siento si al principio de año no le tengo especial aprecio, me cuesta adaptarme a los cambios, pero verá como para diciembre ya aprecio y adoro todos sus defectos. 

  Va usted a estar muy agusto en la ciudad, a veces es complicado pero sé que es lo suficientemente inteligente para hacerme ver el vaso un poco más lleno. Empecemos con buen pie, el izquierdo, que soy zurda. 

  Nos vemos en unos días, puede pasar a instalarse a partir del 31, entonces, mi vida, será tuya. Trátela usted bien, que a veces es un poco delicada. 



sábado, diciembre 19

A ti

  A ti tengo que decirte muchas más cosas que al resto. Puede que no lo demuestre, puede que no siempre te diga lo mucho que te aprecio y sé que las cosas no son como tú quieres ahora mismo, tampoco para mí. Si algo he aprendido en medio de mi locura de naufragio, retiro sentimental y crisis existencial es que hay cosas que no quieres perder nunca.

  Quiero pedirte perdón por haberte dejado olvidada, por no haberte contado las cosas pero te confesaré algo: no me gusta equivocarme, me dan miedo los cambios y me importa mucho lo que tú dices. Es por ello que tengo miedo de decirte si las cosas me han salido mal porque sé que tenías razón, es por ello que no siempre me adapto a las situaciones y no hago caso a los consejos que me dices sobre que me tranquilice y empiece a ver la vida de otra manera; y es por eso que, siempre me afecta tanto, tantísimo lo que pienses de mi.
Sé que somos muy diferentes, sé que no siempre somos compatibles y que a veces no nos comprendemos, pero quiero que sepas que a la que más tengo que agradecer es a ti. Que puedo llevarme muy bien con otras personas pero contigo es algo diferente, es como si fueras mi hermana mayor, sí, eso es. Creo que tocaste mi corazón cuando me dijiste un día que admirabas mucho mi empatía y mi bondad, y por eso te considero una amiga inigualable, desde entonces no hago más que recordar esa frase y decir, ‘eso es lo que yo quiero ser’. Creo que en dos años hemos estado más unidas que nunca y que he aprendido muchas cosas de ti. Y lo siento, es cierto que no lo he demostrado y perdóname.

¿Piedra, papel o tijera? Perdóname, ¿empezamos otra vez?





sábado, noviembre 21

Serendipia

Serendipia: descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se busca otra cosa distinta. O cómo encontrar la primavera en medio del invierno, cómo querer sin querer, descubrir sin buscar. Cómo la vida te sorprende después del vendaval. Cómo el corazón busca válvulas de escape cada vez que te respiro. No le caigo bien a la suerte así que asumo que fue el destino y mis ganas de volver a amar, los que descubrieron afortunadamente tus ojos, mientras yo me buscaba a mi misma. 



miércoles, noviembre 11

Cuando la vida se convierte en magia

''-Mira estoy hecha un puñetero lío, es precioso que alguien entre en tu vida y no hago más que poner la cabeza por delante del corazón. Y así no, así no se puede empezar algo. Todo el mundo dice: 'con cuidado' y no quiero, porque entonces pienso por encima de lo que siento. 

-Déjame contarte una cosa, cuando empezamos todos dijeron 'por favor, ten cuidado'. Desoí todo consejo, porque no era momento de poner cabeza en mi vida, era momento de querer. Y Sandra, querer es una locura. Querer es desarmarte ante quien puede estar armado hasta los dientes y que te de igual. Querer es plantarte a pecho descubierto y decir: 'no sé si me vas a hacer daño, pero si alguien me lo hace, que seas tú'. 
Así que como amiga voy a hacer lo que me toca y a decirte siempre que tengas cuidado, con la esperanza de que seas lo suficientemente cuerda como para no hacerme caso. Si por algo merece la pena romperse es por amar y cuantas más veces me rompan más lo diré. Tenemos que hacer de Pepito Grillo, pero lánzate a volar. La gente tiene miedo a la muerte, yo soy de los que temen no disfrutar la vida como se merece y si hay algo bonito, te juro que es hacer feliz a alguien, sentirte libre y amar. Hasta la más pura insensatez. Sandra, nunca dejes que te corten las alas, no tengas miedo a que te hagan daño, ten por descontado que te lo van a hacer. Vivir es así. Pero yo estaré ahí para curar las heridas, no evites hacértelas, encontraremos una manera de que si aparecen, se curen rápido. Mejor morir por volar que vivir con miedo a levantar el vuelo. Porque ahí está la diferencia entre quien vive y quien sobrevive. No lo olvides, eres pura luz, yo me encargaré de que no te apaguen. Tú, no dejes de iluminar el mundo.''


Conversación real entre Isa y yo, juro que es la poesía personificada. 

domingo, noviembre 1

Ser tan joven y sufrir tanto

  El otro día estaba en el tren, suele ser habitual que haya gente que alce la voz para contarte su historia y pedir algo de ayuda. Suelo escucharlos a todos aunque sepa que no puedo ayudar. Ayer se me partió el alma. Una chica joven, según decía de 23 años, subió al tren, y empezó a contar a todo el vagón su triste historia. Había sido abandonada por su madre siendo un bebé y su padre había muerto hacía unos años, estaba sola y en la calle, una chica tan joven como yo, sola y viviendo penurias. Parecía inteligente, de esas personas que quiere salir adelante y no seguir estancado en el más profundo agujero. Tenía la ESO según decía y llevaba en paro dos años, pero por alguna razón que no consigo recordar o quizás no la recalcase, no podía empadronarse en su municipio y por tanto era invisible para el estado, tampoco podía votar o acceder a muchos de los servicios de los que todos podemos disfrutar. Me pareció una historia muy sincera y triste; y es ahora cuando me siento tonta de no haber hecho algo más por ayudar que dar un par de monedas. 
  Como intento de fotógrafa, me arrepiento de no poder ilustrar esta historia con una fotografía pertinente, ni siquiera saber su nombre para conseguir un atisbo de esperanza. Y como proyecto de periodista, escritora o yo que sé, persona, siento una impotencia y rabia interior por no haber hecho más, y por eso cuento la historia, porque lo único bueno que tienen las redes sociales es que actúan como medios de difusión realmente eficaces. Mira yo no sé que le deparará a esa chica, siquiera si su historia es real, pero no puedo olvidarme de su cara de sorpresa y ese increíble 'gracias' cuando le di dos míseras monedas. Se me cae el alma al saber que alguien tan joven, lo pasa tan mal y que no tiene siquiera la oportunidad de vivir y no de sobrevivir. No pedía dinero, ni siquiera comida, solo quería un trabajo para salir adelante. Sé que sin un nombre es difícil la ayuda y ojalá supiera más, pero si encontráis a alguien a quien creéis, ayudad, todos estamos con el agua al cuello pero esas personas más. 




viernes, septiembre 25

¿Cómo agradecerle a la Luna que esté ahí cada noche?

  Es una suerte tenerlas, es una suerte enmarañarme el pelo y que sepan desenredar cada mechón. Son magia, poesía, esperanza, ilusión, armonía y corazón. Las quiero, por encima de todo y me han creado un paraíso de estrellas en este mundo de locos. Me salvan, me cuidan y me acunan cuando me siento muy muy pequeña. Aún no comprenden porque doy tanto a pesar de recibir tan poco, pero sé que saben protegerme cuando me hiero. 
  No sé, que hubiera sido sin ellas, pero juro que han contribuido a lo que me he convertido hoy en día. Ya no sé como agradecerle a la vida que las casualidades se topen así, en la cara, y conviertan una palabra, un 'Hola pequeña' en una conexión tan grande y tan fuerte. Dice Rayden que las mejores amistades son aquellas en las que se palpa una admiración mutua y ahora entiendo porqué tiene razón. No sabéis lo que me alegro cuando dan un paso hacia la cima y no podéis comprender lo que me hacen sentir cuando felicitan mis progresos. 

  Que le den a las medias naranjas si las tengo a ellas, que le den a los amores eternos y a las historias de princesas, que sin ellas no hay finales felices.