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miércoles, diciembre 13

Ser otra cosa de la que soy

"...ultimamente me estoy sintiendo muy abandonada, que hay un gran vacío demasiado grande a mi alrededor... 
... Y entonces me duermo con la extraña sensación de querer otra cosa de la que soy, o de ser otra cosa de la que quiero, o quizá también de hacer otra cosa de la que quiero o soy." 
–Ana Frank, día 20 de noviembre de 1942
y 28 de noviembre de 1942, respectivamente.


viernes, noviembre 3

El resto no te pertenece

–Estoy mal. Seguro que tengo algún problema. No es normal que siempre me den ataques de depresión y ganas de llorar sin motivo. 
–Lo que te pasa, es que siempre estás buscando una excusa para estar mal. Es como si supieras que todo lo que empieces tendrá un fin y no luchas por mantenerlo. Te aferras al primer fallo que surja, al primer naufragio, si tienes posibilidad de estrellarte contra el iceberg tratas de pasar lo más cerca que puedas para que parezca un accidente y así tener una excusa para huir, para saltar al vacío. 
No te conformas con nada, ni con nadie porque crees, porque tienes la convicción, de que nunca podrás ser tan feliz como fuiste una vez. Te agarras a lo que sea, a cualquier cosa con tal de no arriesgar. Eso es lo que te pasa. Estás enferma, sí, enferma de pesimismo y negatividad. 
El día que aprendas a valorar lo que tienes, que dejes de buscar razones para huir, ese día volverás a ser feliz. Mientras tanto solo te espera infelicidad. 
Nunca nadie podrá estar a la altura de lo que buscas porque tú no los has creado, y todos somos personas diferentes. Como tales nos equivocamos, cometemos errores y actuamos, no cómo tú esperas, sino como nosotros creemos. Deberías darte cuenta. 



viernes, octubre 27

Agarrar oportunidades

Hace un poco más de un mes falleció una de mis tías. Fue tan repentino que me sorprendió muchísimo y aún me siento bastante rara. Aunque llevaba varias semanas de hospitales yo siempre pensé que se recuperaría. No fui a verla cuando pude porque nunca piensas que será la última vez de nada, siempre tienes presente que habrá una vez más. Tengo por costumbre no arrepentirme de nada y sin embargo, nunca me he arrepentido más en la vida. 
Esa misma noche tuve que decidir si lanzarme a la piscina con un trabajo o dejarlo atrás; y me lancé. Viví una de las mejores experiencias de mi vida y que además me ha hecho subir un nuevo escalón de madurez. 
Desde entonces he decidido apuntarme a todos los locos planes que surjan sin reprimirme por pereza o incertidumbre, porque en estos meses que me he dejado llevar por el impulso de hacerlo, soy mucho más feliz. No quiero que mi miedo a lo desconocido se convierta en el monstruo de mi armario. Soy feliz de verdad. De eso que ves algo bueno en todo y que no piensas continuamente que algo pueda salir mal. Feliz de dejar de preocuparme excesivamente por el resto cuando hay cosas que nunca podré controlar. Quiero pensar que teniendo una actitud abierta y optimista estoy consiguiendo que en la vida me surjan más oportunidades. 
A partir de ese suceso he decidido decir que sí a todo y luego ya arrepentirme si no es tan fantástico y maravilloso como me gustaría. Aunque he de decir que hasta ahora ninguna experiencia me ha parecido una pérdida de tiempo. Lo bueno atrae lo bueno porque tu propia actitud hace que nada te resulte una decepción. Sacar las cosas buenas de todo es la clave para ser un poquito más feliz. Si tienes ganas de vivir, seguirás viviendo, porque si no te apuntas a lo que surge, si no haces las cosas cuando vienen, puede que nunca lleguen más, que nunca tengas de nuevo esa oportunidad. 

sábado, septiembre 30

Estás viviendo



Hay tantas razones en el mundo por las que ser feliz como estrellas caben en el cielo. Hay días en los que todo se te cae encima y nada parece tener sentido, pero siempre hay una razón por la que seguir siendo feliz. Es muy sencillo, escucha: estás viviendo. 

Tienes delante de ti una infinidad de razones por las que sonreír; como ese rayo de luz que se cuela en tu ventana al llegar el otoño y deja el suelo calentito, como despertarte sin hora (aunque pronto) en un sábado bajo el edredón y sabiendo que tienes todo el día para dedicártelo a ti. Como ese mensaje inesperado de alguien con quien llevas siglos sin hablar, como las palabras exactas en el momento justo, como darte cuenta de las personas maravillosas que has tenido la suerte de encontrar o la confianza de alguien que no esperabas que te tuviera tanto aprecio, como ese beso-sonrisa-beso que te hace ver cuanto quieres a alguien o como tu comida favorita nada más llegar hambriento a casa. 

Apreciar los pequeños y bonitos detalles que nos ofrece la vida casi sin querer y que suelen pasar desapercibidos, son los que marcan la diferencia en tu día. Suelen ser los que se quedan en tu memoria para siempre, pero, Richard Curtis, el director de About Time, se explicó mejor que yo en el final de la película. 


lunes, abril 3

Piezas

¿Sabéis ese momento en el que juegas con un niño a hacer un puzzle y tratan de encajar dos piezas que claramente no pueden ir unidas? Y por más que lo intentan y persisten mediante la fuerza en unir esas dos piezas, siempre hay huecos e imperfecciones, y se nota la tensión entre ambas, la incomodidad, se nota, perfectamente, que no es su lugar.

Eso pasa también con las personas, por más que intentas unirlas y hacerlas encajar, no pueden hacerlo, porque siempre quedan huecos que no se cubren por muchos abrazos que se den. Hay gente con la que no se puede encajar, y ni ellos van a darte lo que buscas, ni tu vas a ofrecerles lo que quieren de una amistad.
Supongo que también hay que saber darse cuenta de que uno no encaja, de que alguien no puede tener contigo esa relación que buscas, porque simplemente sois piezas que no pueden unirse ni por la fuerza. 

jueves, diciembre 1

Salvavidas Efímero

No os pasa qué hay gente a la que consideráis efímera. Gente que llega a vuestras vidas como un pequeño rayo de lucidez instantánea y después, en periodos de tiempo indeterminados, desaparecen aunque habiendo dejado una huella profunda en vosotros.

De hecho, es gente a la que difícilmente olvidas y tratas de retener con todas tus fuerzas, ya sea intentando hablar con ellos de ven en cuando o buscando coincidir por cualquier motivo. Para mi esa gente vale oro. 
Son como ese llanto que te entra cuando te ríes demasiado y en realidad, se te cae el mundo encima. Esa clase de personas que te cambia la vida pero sabes que no podrás volver a estar con ellos del mismo modo. No podréis volver a tener la misma clase de relación y no podrán volver a ayudarte del modo que hicieron una vez. Son gente que de infunda la felicidad que habías perdido en días -o periodos- de absoluta crisis. Salvavidas en la tormenta que te mantienen a flote para que termines tú mismo por seguir nadando. 

Son, volviendo al llanto, esa calma apaciguadora y liberadora después de haber expulsado todo el mar que te ahogaba dentro. 
Me parece absolutamente esencial tener en la vida encontronazos con esta clase de personas, que fortuitamente, aparecen en los peores momentos de la existencia de cada uno. 
Lo curioso es que, tanto unos como otros, somos personas efímeras para el resto. Puesto que del mismo modo que otros nos han ayudado y han creado ese vínculo mágico y fundamental aunque breve. Nosotros, lo hemos hecho para otros, que nos considerarán, del mismo modo, salvavidas efímeros. 

lunes, noviembre 28

Pantomima

Creo que a veces confío demasiado en el poder del karma. 
¿Y si después de todo no existe? ¿Y si me paso la vida creyendo en algo que no es más que una pantomima creada por mi misma para justificar las cosas malas que me ocurren? ¿Y si estoy perdiendo el tiempo creyendo que al final todo aquello por lo que he luchado y todas aquellas injusticias que tanto he criticado nunca recibirán el destino que merecen? 
¿Qué pasa si estoy aquí, echándole la culpa al karma, para que luego sea una ilusión? 

Qué frustración esta de la existencia.


miércoles, noviembre 9

La elegancia del erizo

Pues resulta que esta temporada, en vez de escribir, leo. Pero es otra forma de expresar inspiración. Estoy leyendo "La elegancia del erizo" de Muriel Barbery, por recomendación de una amiga y aunque lo empece y no acabada de engancharme, ahora que he tenido que abandonarlo unos días me está costando mucho alejarme de la historia. Es otro de esos libros de tren, que me abstraen del viaje y me permiten concentrarme en algo tan bello como los paisajes que se dibujan en la ventana de mi vagón. Es un momento de efímera felicidad que me encanta vivir cada día y que realmente puede destrozármelo si no leo en todo el trayecto.

Así que la elegancia del erizo es otro de esos libros de la vida, libros existenciales y sociales, de esos que se fijan mucho en el comportamiento de las personas y profundizan en sus pensamientos y en temas sumamente importantes para cualquier persona. Temas que hacen pensar.

Como no quiero dejar en el aire todo este profundo pensamiento del libro, quiero que comprobéis por vosotros mismos que realmente es fundamental por las frases que rescato de cada página doblada, manías.

«En el fondo, estamos programados para creer en lo que no existe, porque somos seres vivos que no quieren sufrir. Por ello, empleamos todas nuestras energías en convencernos de que hay cosas que valen la pena y que por ellas, la vida tiene sentido.»

«Yo me refiero a la belleza en el mundo, a lo que puede elevarnos en el movimiento de la vida.»

«Amar no debe ser un medio, sino un fin.»

«A la belleza se le perdona todo, incluso la vulgaridad. La inteligencia ya no se ve como justa compensación de las cosas, sino como un juguete superfluo que realza el valor de la joya.»

«El hombre no ha progresado mucho desde sus inicios: sigue pensando que no está aquí por casualidad y que unos dioses, en su mayoría benévolos, velan por su destino.»

«Los que saben hacer las cosas, las hacen; los que no saben, enseñan a hacerlas; los que no saben enseñar, enseñan a los que enseñan, y los que no saben enseñar a los que enseñan, se meten en política.»

«Si uno ascendiera en la escala social de manera proporcional a su incompetencia, os puedo asegurar que el mundo no marcharía como marcha, los hombres viven en un mundo donde lo que tiene poder son las palabras y no los actos.»

«No conocemos del mundo más que la idea que nuestra conciencia forma del mismo.»

lunes, octubre 31

Como veo la vida contigo

Lo que más me gusta de ti es la calma que me transmites. Es que siempre he dicho que necesito personas conmigo que sean completamente diferentes a mi, en el sentido de personalidad. Es decir, yo soy una persona muy activa, muy frenética y necesito una persona mucho más calmada, más pasiva que yo a mi lado. Porque es como mi balance, es lo que me hace poner los pies sobre la tierra y recordar que a veces tengo que ir más despacio. Tú eres eso. 
Y no sé, es como que me complementas, me completas. Aunque en realidad me gustan muchas más cosas de ti. 
Me encanta cuando me sacas temas interesantes e intentamos arreglar todos los problemas del mundo con unos mensajes. Me encanta hablar contigo, a todas horas, de verdad que no me canso nunca. Me encanta ir al cine contigo y en cuanto acaba la película ponernos a charlar sobre todo tipo de versiones y puntos de vista que tenemos cada uno. Me encanta como me tratas, como me haces sentir, y sin duda esa es una de las partes más importantes. 
Me encanta que me quieras y que vuelva a sentir esto por alguien. Me encanta ir en el coche contigo y que haya música, es un momento tan mágico. A veces incluso, más que haber quedado contigo, me encanta el momento de vuelta a casa, cuando parece que queremos exprimir los últimos minutos juntos y los últimos rayos de sol, entonces hay un atardecer que atraviesa todas las ventanas del coche mientras vamos por la M-50 y suenan una de esas canciones nuestras de la radio y mientras hablamos de todo y de nada, de la vida, de nosotros, de la gente, de experiencias, hablamos y nos volvemos a contar mil cosas que ya nos hemos dicho antes y repetimos conversaciones y se me escapa la sonrisa. Es tan mágico, como si alguien lo hubiera planeado todo y estuviera filmándonos a escondidas. 

No sé, en general es eso, como me haces sentir, como veo la vida contigo, como me tratas, lo que consigues hacer de mi, es justamente eso. 


martes, agosto 23

Sabelotodo

Cuando de pequeña te preguntan que quieres ser de mayor, siempre hay una profesión pasando por la mente de todo el mundo. Yo con unos 12 o 13 años pensé que de mayor quería saber mucho, quería ser de esas personas que siempre tiene una respuesta para cualquier pregunta, y lo mejor, una buena y absolutamente inesperada respuesta. Total, que me enfrasqué en la idea de que quería saberlo todo, quería comerme la sabiduría del mundo y digerir todo lo posible, y preguntarme mil cosas y buscar, encontrar y saborear todo lo que pudiera aprender. 
Yo de mayor quiero ser de esas personas en las que te quieres convertir cuando solo eres una niña. El principal problema es que me he dado cuenta que eso no puede ocurrir con 18 años, porque necesito toda mi vida para llevarlo a cabo. 

Pero creo que no me está yendo tan mal, he aprendido de filosofía; cuánto odio a Kant y lo mucho que me gustan las locas ideas de Nietzsche. He aprendido que jamás me acordaré de las capitales europeas pero que la mejor forma de aprenderlas es viajando directamente a ellas. También he aprendido, en estos años, que me gustan más los libros clásicos que los modernos, que Gabriel García Márquez es un pedazo de autor y que Javier Marías escribe como yo, pero en chico. He descubierto que soy de las del camino difícil, porque los ejercicios más fáciles de las matemáticas siempre me saldrán mal, pero que lo clavaré en los más difíciles. También me he empezado a interesar por el ultramundo de Internet y por cómo nos vigilan, ahora sé un poco más de marketing, publicidad y cómo nos informamos. Me he interesado por la política, por quién narices va a gobernarnos y he intentado que las palabras vacías de los políticos no me engañen. Ahora sé mucho más de economía, y aunque tenga miedo de ir al banco, es más importante de lo que creemos. He aprendido a que solo me acuerdo de las anécdotas más absurdas de la historia pero no la verdadera historia, y que jamás en la vida recodaré las fechas si no son de cumpleaños de gente a la que aprecio. Por otra parte, me ha atrapado el bilingüismo y hoy en día en mi casa, utilizo el inglés y el español casi simultáneamente, lo que, de hecho, me enriquece notablemente. También me he enamorado del cine, de ese sí que sé, y de forma autodidacta, que parece que hoy en día tiene más validez. 

No sé, creo que para tener menos de veinte años no me ha ido tan mal, y soy capaz de intervenir en la mayoría de las conversaciones que puedan surgirme. ¿Qué nunca podré saberlo todo? Si. ¿Qué seguiré aprendiendo hasta el final de mis días? También. 

miércoles, julio 13

Felicidad


Estás sentado delante de una mesa gigante con una tarta repleta de velas encendidas dispuestas a iluminar la habitación, dispuestas a conceder todos tus deseos. Y justo eso te recuerdan antes de soplar, pide un deseo, dicen. 

Hace tiempo que dejé de pedir cosas absurdas a las velas encendidas mientras cierro los ojos y soplo, hace tiempo que me dejó de importar sacar buenas notas y aprobar todo, encontrar el amor o tener algo material que deseaba con demasiadas ganas. Hace tiempo que lo único que deseo al cerrar los ojos es la felicidad, nunca dejar de ser feliz, nunca dejar de ser yo. 
Da completamente igual cuántas cosas tengas, cuántas cosas te compres o cómo de grande sea tu cartera, todos podemos sentirnos miserables entre monedas de oro. 

Yo pido felicidad porque me sirve de recordatorio anual para cuando la vida se pone patas arriba y pienso que no hay solución para nada, para cuando me siento triste y para cuando ni siquiera tengo ganas de bailar. Yo pido felicidad porque sería horrible tenerlo todo sin tener lo más importante. Pido felicidad porque me da igual qué tener si no tengo lo más básico. 

Así que cuando cierres los ojos no pidas lo que más "necesites" sino lo que más echas en falta cuando la vida se torna gris. 


«Quiero que cierres los ojos y pidas un deseo muy fuerte, quiero que pienses en qué es lo que te va a hacer feliz y ahora que lo tienes en mente, olvídate de soplar, de las estrellas fugaces o de tirar monedas a las fuentes, no pidas deseos, sal ahí y cúmplelos.» 
-inspiración gracias a Albanta San Román

domingo, junio 12

Divergencia

¿Cómo se pasa página cuando aún tienes que reconstruirla? Siempre he dicho que no se me dan bien los cambios, tampoco ser extrovertida o controlar las emociones. Pero finalmente ha llegado el momento en el que solo hay dos direcciones en el camino, izquierda o derecha, que en realidad da igual cual cojas porque ambos te llevarán al destino, claro que de tu intuición depende el ir por el camino más difícil pero que te deje un mejor sabor de boca. En el que caigas, te levantes y aprendas una y otra vez, que te tropieces con gente maravillosa que te abra el alma, la mente y la vida entera. O siempre puedes elegir ese camino fácil, sencillo, feliz y simple, que te ofrecerá una vida elemental, pero con el que jamás aprenderás a valorar la vida como se merece. 

Intuición, todo depende de la intuición, de arriesgar por un camino y esperar que sea el que más te enseñe en el viaje. ¿Pero qué injusto no? Esperar a que tu intuición no falle como si fuera una máquina mágica con final feliz como en las películas. 

Vamos a hacer un trato, vamos a escoger un camino, y si no nos gusta, nos damos la vuelta, vamos campo a través y creamos la opción C. Que da igual, que si quieres caerte, aprender y derribar muros tienes que decidir hacerlo sin esperar que el camino sea fácil, tienes que abrir bien los ojos y a la mínima muestra de una opción sencilla, desconfía y analiza bien las opciones, no vayas a estar dejando escapar ese tercer camino. Porque por mucho que te vaya a llegar lo que te mereces tienes que poner todo tu empeño. 

martes, junio 7

Raíces

No me había dado cuenta de cómo de importantes son nuestras raíces. Da igual de donde vengas, ese lugar te habrá marcado para siempre y por mucho que quieras evitarlo y busques un nuevo hogar en el que volver a sentirte como en casa, no puedes encontrarlo, puede que adores una nueva ciudad, puede que te enamores de ese nuevo hogar que vayas a crear, pero nunca podrás dejar atrás toda esa historia que llevas en los hombros y que has ido construyendo poco a poco, con los años. 

Suele notarse mucho más en las personas que van de la costa al centro del país, o aquellos que salen de una zona rural a una gran ciudad. Pero es para todos igual, a nadie nunca le resulta fácil dejar atrás el lugar donde se hizo adulto. 

Ahora entiendo a esas personas que dicen que echan de menos el mar. Yo siempre me preguntaba: "¿cómo narices se puede echar de menos el mar? Echarás de menos a tu familia, a tu casa y el confort que eso supone, pero ¿al mar?"

Pero sí, ahora lo entiendo todo, el mar es para muchos esa sensación de libertad, esa sensación de gritar cuando te rompes por dentro. Es ese momento en el que el bullicio de la capital llega a abrumarme y quiero estar sola por las calles de mi ciudad, tranquila, sin miedo de que alguien pueda robarme, de evitar a la gente que anda demasiado despacio o de si estoy yendo en la dirección correcta. 



sábado, mayo 28

Levántate mañana




 A veces, tienes uno de esos días donde estás rodeado de gente pero aún así te sientes solo. Todo lo que quieres hacer es irte a casa, al consuelo de tu familia. Pero a veces, incluso tu familia no puede ayudarte porque resulta que ellos también están teniendo uno de esos días. 
  Lo único que puedes hacer en estos días es esperar a que acaben, para poder irte a la cama y esperar a que mañana, cuando te levantes, sea un día mejor. 

-Modern Family capítulo 7x22

martes, abril 19

Mamá, siempre te escribo

Mamá, vengo a decirte lo que nunca te digo, vengo a decirte que nunca hemos tenido una relación madre-hija de esas que se cuentan todo y saben hasta el último detalle la una de la otra, que es triste y que lo más probable es que me arrepienta en un futuro. Por eso quiero pedir perdón, por no abrir el corazón contigo como lo hago con otras personas, por no decirte todo lo que me gusta, me disgusta, lo que me come la cabeza, lo que me da miedo o lo que me vuelve loca. 

Mamá, siempre te escribo. Todas las cartas de mis problemas vas dirigidas a ti cuando no sé como afrontar los baches y no sé por qué narices nunca te pido verdaderamente tu opinión. Puede que la solución sea fácil y tu tengas la clave. Vengo a desgastar las palabras "lo siento" porque no soporto la idea de que esa espina siga clavándose en las dos. La vida es muy complicada, el mundo no siempre se pone a nuestro favor y yo me pongo el chaleco antibalas con mi familia. Menuda idiota. 

Y esto se quedará en palabras, aquí colgado sin que lo veas porque no me atreveré nunca a compartirlo contigo, pero quiero que sepas que sé cuanto me quieres y que yo también a ti. Que ojalá un día deje de ser tan tonta y termine por madurar, y ojalá puedas enseñarme a afrontar la vida aunque tú tampoco tengas ni puñetera idea. Mamá, tequiero, aunque no lo demuestre. 


domingo, marzo 27

Wild


"No se sabe qué es lo que hace que pase una cosa y no otra. Qué lleva  a que, qué destruye que o qué hace que prospere o muera o tome otro rumbo. 
¿Y si me perdono a mi misma? ¿Y si me arrepintiera? Pero si pudiera volver atrás en el tiempo no haría nada de forma distinta. ¿Y si quise acostarme con todos y cada uno de esos hombres? ¿y si la heroína me enseñó algo? ¿Y si todas esas cosas que hice fueron las que me trajeron aquí? ¿Y si nunca fui redimida? ¿Y si ya lo estaba antes?"

···

"Me bastaba con saver que ya no necesitaba tender mis manos, que con ver los peces desde la superficie era suficiente. Que eso lo era todo. Era mi vida, como todas las vidas. Misteriosa, irrevocable y sagrada. Tan cercana, tan presente, tan sumamente mía. Qué salvaje era dejar que todo fluyera." 

-Cheryl Strayed, Alma Salvaje. 

domingo, marzo 20

Atardecer

Los atardeceres están para recordarnos que detrás de toda esa montaña de mierda las cosas pueden ser bonitas, en las ciudades los atardeceres son más bonitos por culpa o por suerte de la polución. 

Qué ironía más tonta, que algo tan perjudicial para el planeta se convierta en la combinación de colores más hermosa que nunca hemos visto. Que hace que nos embobemos con el sol poniéndose y que nos alegremos de que todo se tiña de naranjas, rosas y rojos. 

Lo mismo ocurre en la vida, a pesar de todas las cicatrices y heridas que llevemos encima, debemos tratar de convertirlas en bonitas explosiones de color que nos hagan sonreír. Tratar de no hundirse en el pozo más profundo debe ser el primer objetivo para ser feliz, sin olvidarnos de sonreír más y preocuparnos menos. Porque a veces las cosas ocurren por qué si, sin ninguna explicación, pero eso no significa que no podamos ver la belleza en cada pequeño rincón. Si el planeta es capaz de encontrar la belleza en aquello que lo mata, no deberíamos ser menos. 
Ese es sin duda el secreto de la felicidad. 


miércoles, marzo 2

Mapa del tesoro

  A veces me siento con la necesidad de salvar vidas, almas. De ser chaleco antibalas de cualquier corazón perdido. Llevo empatía escrito en el pecho con tinta invisible que solo algunos alcanzan a ver, solo aquellos que se paran fijamente a mirarme y conocerme, a saber que me preocupa y no me deja dormir. 
  Puede que ofrezca mi mano a cualquiera, que me fíe de las sirenas cuando solo cantan para ahogar en el fondo del mar a los marineros, pero no me arrepiento de que entre tanto loco aprovechado alguien haya que se de cuenta del tesoro escondido. No todos los mapas están cifrados, ni todos los caminos llevan a Roma, y aunque sea indescifrable, complicada y todo el que intenta comprenderme tenga tendencia a perderse, los que ven esa tinta invisible son los que valen la pena. 

Solo por esos benditos salvavidas; yo arriesgo la vida. 


lunes, febrero 8

R(evol)ución

  Basta ya de no creer en el amor, de tener miedo a darlo todo después de cada caída. Para de pensar que nadie podrá llegar a comprender todo eso que das por otros, no te preocupes por no ser correspondido del mismo modo que esperabas. El amor es dejarse romper en pedazos para recomponerse con la saliva de otros labios. El amor es prendarse de unos ojos, querer bañarse en cada pliego de piel y prender toda la gasolina de las cerillas que encienden tu corazón. ¿Y qué si morimos en el intento? 
  ¿Acaso no es más bonito morir de amor que de odio? Puede que no crea en las cosas más usuales de la vida, pero daría mis pestañas por cumplir todos los deseos que se llamen amor. Creer en el amor es creer en la misma magia, ¿o es que no resulta maravillosamente mágico que una persona erice cada centímetro de tu piel con solo mirarte y que esté dispuesta a recorrer todo kilómetro en el mundo por ti? 
  No pensar en el amor como la máxima aspiración es para mi un terrible error en la sociedad. En ese extremo del abismo estamos a un paso del cambio, porque aunque saltes al vacío siempre habrá algo esperando abajo, puede que te rompas las costillas contra el asfalto, o puede, y me atrevo a apostar por esta opción, que la revolución de aquellos que creen en el amor está por llegar. El siglo XXI necesita una revolución de valores. 
  El amor puede estropearse, puede romperse, puede no ser correspondido, puede morir, o ni siquiera ser verdadero, pero siempre, siempre, siempre, uno es más feliz con un corazón palpitante. Por esa persona que realmente nos remueve el mundo y nos llena de nostalgia si se va. No, renunciar al amor no es una opción. 


martes, enero 26

¿De verdad no nos damos cuenta de que cuánto más sonreímos más felices somos?

  ¿Pero cómo no voy a creer en el destino si cada vez que pienso que algo no debería haber pasado, la vida me sorprende de golpe, con un bofetón para que me de cuenta? Intento que mi regla general y primordial sea no arrepentirme de nada en ningún momento, pero es inevitable si me quiero llamar persona. Nos arrepentimos de los que se van, de los que vienen, de lo que dejamos de hacer o lo que hacemos con demasiado esfuerzo, nos arrepentimos de dejarnos la piel para obtener resultados espantosos y de callar, callar porque es más fácil que soltar todo lo que nos preocupa, lo que nos provoca, por el qué dirán y las bocas sucias llenas de odio. 
Nos arrepentimos porque somos humanos a los que nos da miedo que todo aquello que queremos y deseamos con tanta fuerza se vaya al traste en un segundo. 
  Intento no creer en el destino porque entonces se convierte en una especie de fuerza superior que me domina, y no me gusta que me obliguen a hacer las cosas. Tengo cierto recelo de creer en algún tipo de dios y me niego en rotundo ante algunas religiones, pero resulta que no puedo dejar de creer en el destino por más que me empeño en hacerlo. 
Puede que James Dean estuviera en un tranvía llamado Deseo, pero yo, que ahora paso la vida entre vagones, he descubierto que el tren representa el destino. Cada vez que algo me sorprende mientras estoy uno la vida me muestra una pequeña pizca de como funciona. 
  A veces pierdo un tren y me encuentro con una persona que me alegra el trayecto, a veces deseo haber subido en otro y alguien del vagón me sorprende. A veces escojo un tren que me descubre música nueva, historias nuevas, momentos sobre los que reflexionar, gente a la que admirar, personas a las que sonreír o a las que dar un par de monedas porque seamos generosos con los que no pueden sobrevivir a esta locura de mundo.
Cada tren que cojo me descubre que si estoy ahí, en ese momento, es porque debo estarlo. Hoy estaba en un tren donde un hombre se ha puesto a cantar, a rapear de hecho, no he hecho ni caso a lo que decía la letra porque andaba absorta en mis pensamientos; qué narices hay que tener para plantarse en medio de tanta gente y alegrar el día a algunos, ya no es solo pedir por tu situación, es trabajarte un espectáculo instantáneo para el trayecto de parada a parada. Un momento que valga la pena para alguien y te corresponda con unas monedas. Qué narices. Al terminar la canción, después de pasar su sombrero, ha dicho una frase, una estúpida frase realmente cierta que nadie se recuerda cada mañana: "No esperemos a ser felices para sonreír, sonriamos para ser felices."
¿De verdad tiene que venir alguien a decírnoslo?  ¿De verdad no nos damos cuenta de que cuánto más sonreímos más felices somos? 

No quiero creer en el destino, pero es imposible no hacerlo.