jueves, febrero 15

Aleteos y sueños lúcidos



Me pregunto qué hubiera pasado si todo aquel suspiro hubiera sido real, si la conexión hubiera aflorado y los elementos se hubieran alineado con las estrellas. Quizás la mariposa aleteó sus alas un segundo más tarde y la oportunidad se perdió en un mar de posibilidades. “Acompáñame fuera”, decía, “no te lo voy a contar aquí delante de todo el mundo.” Y le seguía como autómata, sin preguntarme qué sería o a dónde iríamos. Y entonces el miedo llegó, persiguiéndome y dejándome aislada en un rincón mientras reía y se iba de nuevo dentro, la mariposa había aleteado un instante más tarde y todo se había ido a la deriva. “Baja que no pasa nada” decía esa parte de mi cabeza que intenta siempre superar las adversidades. Por una vez hice caso, aunque la oportunidad se había esfumado, también en sueños. Y como empapada por una gran tormenta entraba en la casa para buscar el calor de su abrazo, que parecía ser correspondido hasta que abría los ojos. 
Siempre que abro los ojos la realidad me azota, vuelve a haber un parpadeo, un aleteo que cambia el destino. Siempre que abro los ojos me doy cuenta de que todo eran alucinaciones de una soñadora despierta. 



sábado, diciembre 30

Atar cabos



Todos los años trato de atar 
los cabos sueltos 
antes de que termine el 31 de diciembre. 
Como si la vida fuera a 
ser tan amable de acabar 
con el mundo 
mientras nosotros bailamos. 

miércoles, diciembre 13

Ser otra cosa de la que soy

"...ultimamente me estoy sintiendo muy abandonada, que hay un gran vacío demasiado grande a mi alrededor... 
... Y entonces me duermo con la extraña sensación de querer otra cosa de la que soy, o de ser otra cosa de la que quiero, o quizá también de hacer otra cosa de la que quiero o soy." 
–Ana Frank, día 20 de noviembre de 1942
y 28 de noviembre de 1942, respectivamente.


martes, diciembre 12

La incesante hora del té

He vuelto a caer en la madriguera, Alicia;
y ha empezado a arder el cielo. 
Hay azules, rosas y naranjas
que parecen querer llenarme por dentro. 
Pero yo solo encuentro grises. 

Siempre vuelvo al agujero, parece que no me canso del país de las maravillas, parece que mi cabeza no se cansa de tanta locura. 

Otra vez es la hora del té. Y volvemos con los postres, las tartas, las pastas y el chocolate, todo es un festín; reímos, cantamos y bailamos, pero siempre vuelve a ser la hora del té.