Es como un chaparrón que te sorprende sin paraguas, intentas no mojarte; refugiarte en cualquier lugar pero irremediablemente te cala. No puedes hacer que deje de llover, solo intentar no empaparte.
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sábado, junio 16
martes, marzo 6
Agujeros negros
Llevo todo el día intentando que el agujero negro que me inunda el pecho no me absorba. Que no arrastre todos los detalles que me sacan una sonrisa y ganen las lágrimas a destiempo, pero están luchando una vez más la luz y la oscuridad con una pésima previsión de victoria.
Necesito escapar a un lugar donde si caigo al vacío solo flote y flote hasta la eternidad. ¿Tiene la vida que ser siempre así? ¿Tiene que agujerearme el corazón para que expulse lo dañino? ¿No podría dejarme en paz de una vez el monstruo del armario?
sábado, diciembre 30
Atar cabos
Todos los años trato de atar
los cabos sueltos
antes de que termine el 31 de diciembre.
Como si la vida fuera a
ser tan amable de acabar
con el mundo
mientras nosotros bailamos.
miércoles, diciembre 13
Ser otra cosa de la que soy
"...ultimamente me estoy sintiendo muy abandonada, que hay un gran vacío demasiado grande a mi alrededor...
... Y entonces me duermo con la extraña sensación de querer otra cosa de la que soy, o de ser otra cosa de la que quiero, o quizá también de hacer otra cosa de la que quiero o soy."
–Ana Frank, día 20 de noviembre de 1942
y 28 de noviembre de 1942, respectivamente.
martes, diciembre 12
La incesante hora del té
y ha empezado a arder el cielo.
Hay azules, rosas y naranjas
que parecen querer llenarme por dentro.
Pero yo solo encuentro grises.
Siempre vuelvo al agujero, parece que no me canso del país de las maravillas, parece que mi cabeza no se cansa de tanta locura.
Otra vez es la hora del té. Y volvemos con los postres, las tartas, las pastas y el chocolate, todo es un festín; reímos, cantamos y bailamos, pero siempre vuelve a ser la hora del té.
sábado, diciembre 9
El duende
Cribar los sentimientos
priorizar un corazón
huir de las falsas sensaciones
besarte, amor.
Cómo todo puede cambiar tanto
y tan deprisa
si hace solo un mes me estallaba
el pecho del aprecio que os tenía
y hoy,
siento que hay un gran vacío
poblando mi interior.
Quizás solo sean cosas mías, ese duende de ahí arriba me come la cabeza y esté empezando a tener alucinaciones que nunca han llegado a ser verdad.
¿Cómo salir de ese agujero?
priorizar un corazón
huir de las falsas sensaciones
besarte, amor.
Cómo todo puede cambiar tanto
y tan deprisa
si hace solo un mes me estallaba
el pecho del aprecio que os tenía
y hoy,
siento que hay un gran vacío
poblando mi interior.
Quizás solo sean cosas mías, ese duende de ahí arriba me come la cabeza y esté empezando a tener alucinaciones que nunca han llegado a ser verdad.
¿Cómo salir de ese agujero?
domingo, noviembre 19
Ojalá hubiera otoño en esta ciudad
Las noches se hacen días, los días; noches, y yo ya no veo ninguna diferencia.
El invierno se ha llevado mi primavera, porque vino demasiado rápido, porque no me dejó tiempo para cambiar y adaptarme, aún hay hojas mustias en mi interior que no caen porque el frío las ha congelado.
No caen, cortan el viento y lo hacen aún más helado a su paso.
Me estoy congelando y ya solo me ayuda la música de los 60; esa que parece que siempre tiene sol en su ritmo, esa que promete summer nights de ensueño, es la única que trata de devolverme el calor perdido.
Ojalá hubiera otoño en esta ciudad.
jueves, septiembre 28
jueves, diciembre 1
Salvavidas Efímero
No os pasa qué hay gente a la que consideráis efímera. Gente que llega a vuestras vidas como un pequeño rayo de lucidez instantánea y después, en periodos de tiempo indeterminados, desaparecen aunque habiendo dejado una huella profunda en vosotros.
De hecho, es gente a la que difícilmente olvidas y tratas de retener con todas tus fuerzas, ya sea intentando hablar con ellos de ven en cuando o buscando coincidir por cualquier motivo. Para mi esa gente vale oro.

Son, volviendo al llanto, esa calma apaciguadora y liberadora después de haber expulsado todo el mar que te ahogaba dentro.
Me parece absolutamente esencial tener en la vida encontronazos con esta clase de personas, que fortuitamente, aparecen en los peores momentos de la existencia de cada uno.
Lo curioso es que, tanto unos como otros, somos personas efímeras para el resto. Puesto que del mismo modo que otros nos han ayudado y han creado ese vínculo mágico y fundamental aunque breve. Nosotros, lo hemos hecho para otros, que nos considerarán, del mismo modo, salvavidas efímeros.
miércoles, julio 13
Felicidad
Estás sentado delante de una mesa gigante con una tarta repleta de velas encendidas dispuestas a iluminar la habitación, dispuestas a conceder todos tus deseos. Y justo eso te recuerdan antes de soplar, pide un deseo, dicen.

Da completamente igual cuántas cosas tengas, cuántas cosas te compres o cómo de grande sea tu cartera, todos podemos sentirnos miserables entre monedas de oro.
Yo pido felicidad porque me sirve de recordatorio anual para cuando la vida se pone patas arriba y pienso que no hay solución para nada, para cuando me siento triste y para cuando ni siquiera tengo ganas de bailar. Yo pido felicidad porque sería horrible tenerlo todo sin tener lo más importante. Pido felicidad porque me da igual qué tener si no tengo lo más básico.
Así que cuando cierres los ojos no pidas lo que más "necesites" sino lo que más echas en falta cuando la vida se torna gris.
«Quiero que cierres los ojos y pidas un deseo muy fuerte, quiero que pienses en qué es lo que te va a hacer feliz y ahora que lo tienes en mente, olvídate de soplar, de las estrellas fugaces o de tirar monedas a las fuentes, no pidas deseos, sal ahí y cúmplelos.»
-inspiración gracias a Albanta San Román
domingo, junio 12
Divergencia
¿Cómo se pasa página cuando aún tienes que reconstruirla? Siempre he dicho que no se me dan bien los cambios, tampoco ser extrovertida o controlar las emociones. Pero finalmente ha llegado el momento en el que solo hay dos direcciones en el camino, izquierda o derecha, que en realidad da igual cual cojas porque ambos te llevarán al destino, claro que de tu intuición depende el ir por el camino más difícil pero que te deje un mejor sabor de boca. En el que caigas, te levantes y aprendas una y otra vez, que te tropieces con gente maravillosa que te abra el alma, la mente y la vida entera. O siempre puedes elegir ese camino fácil, sencillo, feliz y simple, que te ofrecerá una vida elemental, pero con el que jamás aprenderás a valorar la vida como se merece.
Intuición, todo depende de la intuición, de arriesgar por un camino y esperar que sea el que más te enseñe en el viaje. ¿Pero qué injusto no? Esperar a que tu intuición no falle como si fuera una máquina mágica con final feliz como en las películas.
Vamos a hacer un trato, vamos a escoger un camino, y si no nos gusta, nos damos la vuelta, vamos campo a través y creamos la opción C. Que da igual, que si quieres caerte, aprender y derribar muros tienes que decidir hacerlo sin esperar que el camino sea fácil, tienes que abrir bien los ojos y a la mínima muestra de una opción sencilla, desconfía y analiza bien las opciones, no vayas a estar dejando escapar ese tercer camino. Porque por mucho que te vaya a llegar lo que te mereces tienes que poner todo tu empeño.
martes, abril 19
Mamá, siempre te escribo
Mamá, vengo a decirte lo que nunca te digo, vengo a decirte que nunca hemos tenido una relación madre-hija de esas que se cuentan todo y saben hasta el último detalle la una de la otra, que es triste y que lo más probable es que me arrepienta en un futuro. Por eso quiero pedir perdón, por no abrir el corazón contigo como lo hago con otras personas, por no decirte todo lo que me gusta, me disgusta, lo que me come la cabeza, lo que me da miedo o lo que me vuelve loca.
Mamá, siempre te escribo. Todas las cartas de mis problemas vas dirigidas a ti cuando no sé como afrontar los baches y no sé por qué narices nunca te pido verdaderamente tu opinión. Puede que la solución sea fácil y tu tengas la clave. Vengo a desgastar las palabras "lo siento" porque no soporto la idea de que esa espina siga clavándose en las dos. La vida es muy complicada, el mundo no siempre se pone a nuestro favor y yo me pongo el chaleco antibalas con mi familia. Menuda idiota.
Y esto se quedará en palabras, aquí colgado sin que lo veas porque no me atreveré nunca a compartirlo contigo, pero quiero que sepas que sé cuanto me quieres y que yo también a ti. Que ojalá un día deje de ser tan tonta y termine por madurar, y ojalá puedas enseñarme a afrontar la vida aunque tú tampoco tengas ni puñetera idea. Mamá, tequiero, aunque no lo demuestre.
miércoles, marzo 2
Mapa del tesoro
A veces me siento con la necesidad de salvar vidas, almas. De ser chaleco antibalas de cualquier corazón perdido. Llevo empatía escrito en el pecho con tinta invisible que solo algunos alcanzan a ver, solo aquellos que se paran fijamente a mirarme y conocerme, a saber que me preocupa y no me deja dormir.
Puede que ofrezca mi mano a cualquiera, que me fíe de las sirenas cuando solo cantan para ahogar en el fondo del mar a los marineros, pero no me arrepiento de que entre tanto loco aprovechado alguien haya que se de cuenta del tesoro escondido. No todos los mapas están cifrados, ni todos los caminos llevan a Roma, y aunque sea indescifrable, complicada y todo el que intenta comprenderme tenga tendencia a perderse, los que ven esa tinta invisible son los que valen la pena.
Solo por esos benditos salvavidas; yo arriesgo la vida.
sábado, febrero 27
Huracán
Mamá, yo de mayor quiero ser huracán.
Quiero arrasar con todos los problemas y dejar un vacío indestructible al paso, para poder empezar de nuevo cuando me tropiece demasiadas veces con la misma piedra. Quiero darle todas las vueltas posibles a mi caos para que entre tanto vuelo acabe por perderse en el cielo y así pueda guiarse por un nuevo camino.
Quiero que me explote el corazón en mil pedazos con la intención de que todo el amor salga fuera porque no sé mantenerlo más tiempo encerrado dentro. Los huracanes tienen nombre de mujer porque todos tenemos una musa que nos destroza el alma si la tocamos, que nos pierde por la corriente y nos enseña que lo más maravilloso de la vida, es cuando el corazón se te encoge.
Así que sí, me graduaré en un curso de huracanes para convertirme en fatalidad ante las catástrofes. Para que si me tocan se destruyan; para que si sufro, explote, y no mantenga las emociones demasiado dentro. Para que la vida siga su curso aunque tenga que recomponerme después de tantas sacudidas.
Dicen que las catástrofes naturales sacan el lado más humano de las personas, donde dejan de preocuparse por lo material y ayudan incondicionalmente. Mamá, yo quiero ser el huracán que saque lo mejor de cada uno.
martes, enero 26
¿De verdad no nos damos cuenta de que cuánto más sonreímos más felices somos?
¿Pero cómo no voy a creer en el destino si cada vez que pienso que algo no debería haber pasado, la vida me sorprende de golpe, con un bofetón para que me de cuenta? Intento que mi regla general y primordial sea no arrepentirme de nada en ningún momento, pero es inevitable si me quiero llamar persona. Nos arrepentimos de los que se van, de los que vienen, de lo que dejamos de hacer o lo que hacemos con demasiado esfuerzo, nos arrepentimos de dejarnos la piel para obtener resultados espantosos y de callar, callar porque es más fácil que soltar todo lo que nos preocupa, lo que nos provoca, por el qué dirán y las bocas sucias llenas de odio.
Nos arrepentimos porque somos humanos a los que nos da miedo que todo aquello que queremos y deseamos con tanta fuerza se vaya al traste en un segundo.
Intento no creer en el destino porque entonces se convierte en una especie de fuerza superior que me domina, y no me gusta que me obliguen a hacer las cosas. Tengo cierto recelo de creer en algún tipo de dios y me niego en rotundo ante algunas religiones, pero resulta que no puedo dejar de creer en el destino por más que me empeño en hacerlo.
Puede que James Dean estuviera en un tranvía llamado Deseo, pero yo, que ahora paso la vida entre vagones, he descubierto que el tren representa el destino. Cada vez que algo me sorprende mientras estoy uno la vida me muestra una pequeña pizca de como funciona.
A veces pierdo un tren y me encuentro con una persona que me alegra el trayecto, a veces deseo haber subido en otro y alguien del vagón me sorprende. A veces escojo un tren que me descubre música nueva, historias nuevas, momentos sobre los que reflexionar, gente a la que admirar, personas a las que sonreír o a las que dar un par de monedas porque seamos generosos con los que no pueden sobrevivir a esta locura de mundo.
Cada tren que cojo me descubre que si estoy ahí, en ese momento, es porque debo estarlo. Hoy estaba en un tren donde un hombre se ha puesto a cantar, a rapear de hecho, no he hecho ni caso a lo que decía la letra porque andaba absorta en mis pensamientos; qué narices hay que tener para plantarse en medio de tanta gente y alegrar el día a algunos, ya no es solo pedir por tu situación, es trabajarte un espectáculo instantáneo para el trayecto de parada a parada. Un momento que valga la pena para alguien y te corresponda con unas monedas. Qué narices. Al terminar la canción, después de pasar su sombrero, ha dicho una frase, una estúpida frase realmente cierta que nadie se recuerda cada mañana: "No esperemos a ser felices para sonreír, sonriamos para ser felices."
¿De verdad tiene que venir alguien a decírnoslo? ¿De verdad no nos damos cuenta de que cuánto más sonreímos más felices somos?
No quiero creer en el destino, pero es imposible no hacerlo.
martes, enero 12
Redes traicioneras
Resulta que mi inspiración es la noche, la presión y los días en los que uno se siente con ganas de huir. Tengo miedo a la oscuridad y noto como mi piel se pone de gallina porque hace un frío terrible en mi habitación. No es relevante. Pero detrás de todo eso no estoy más que pensando una vez más en la vida. Algo no funciona bien, hay algo que nos estamos dejando atrás con ese frenesí por vivir el momento, el día y la vida. Somos una generación de egoístas egocéntricos que no saben mirar atrás y tienen miedo de pensar en los años futuros. Yo, primera culpable, al menos en eso de mirar hacia delante.
El problema de todo nuestro inconformismo, de esa melancolía y tristeza que nos azota por las noches, cuando nos paramos a pensar de verdad, son las redes sociales. Hemos llegado a un punto en el que no hay escapatoria, en el que no puedes pararte a pensar porque sino la vida te deja atrás, es una enfermedad socialmente aceptada. Aunque quieras huir siempre tendrás la "necesidad" de documentarlo, de publicarlo, ese terrible "yo estoy aquí y tu no" que lleva cada nueva red social escrito en letra pequeña. ¿Qué ha pasado? ¿Qué necesidad hay de mostrar absolutamente todo? ¿Por que nos sentimos con la necesidad de explicar hasta el más absurdo momento de nuestra vida para evitar estar solos, con nosotros mismos? ¿Por qué narices nos importa tanto que una noche no estemos hablando con nadie? ¿Qué problema hay con estar solos?
Nuestros padres se separaban cuando llegaban a casa y no sabían nada de la otra persona hasta el día siguiente y a veces ni en años. Y no pasaba nada. Nadie moría, nadie se sentía solo, nadie quería llorar por "no tener amigos" que le hablasen todos los días a todas las malditas horas.
Me siento hipócrita de sentir estas cosas y de tener que vivir estas cosas, de no ser capaz de obviarlo o que deje de importarme, de vivir en esta generación. Me siento hipócrita de criticar algo que yo misma no soy capaz de controlar porque repito, es una locura aceptada por todos.
La solución es fácil, sé que solo basta con cerrar cada cuenta, dejar de obsesionarse y vivir un poco más alejada, más en la soledad. Pero es difícil, mucho, no sé si por la necesidad intrínseca de las personas a contar sus experiencias o porque realmente, estas infernales redes me han atrapado.
sábado, enero 9
Búscalo
Hace tiempo que me di cuenta de que la única que pone trabas a su vida, soy yo. Ni el universo está en mi contra, ni soy una chica gafada. La única culpable de no perseguir sus sueños, soy yo.
¿Que por qué? Es sencillo, el miedo siempre será el culpable de todos los ojos cerrados por si el monstruo del armario quiere hacerme cosquillas a medianoche.
Así que ya basta, no importa cuánto hay que luchar, cuánto haya a lo que renunciar o lo difícil que pueda resultar encontrar la salida. Siempre, siempre, siempre seguiré hacia adelante. Y el día menos pensado, todo lo que deseo estará al otro lado de la puerta a la que yo misma he llamado. Porque si no lo buscas, no lo encuentras.
sábado, enero 2
Abismo
La sensación más intensa del mundo es el abismo en el corazón. Esa risa tonta y estridente que te alcanza la garganta y el momento en el que te das cuenta de lo feliz que eres riendo por algo o a causa de alguien. Entonces te llega el vacío, el abismo en el pecho. Te das cuenta en ese mismo instante del mayor miedo del hombre; que esa persona se te escape de las manos y morir sin haber vivido lo suficiente a su lado.
Ese abismo es la sensación agridulce más natural, vivaz e intensa del mundo.
martes, diciembre 29
Girls Just Wanna Have Fun
Probablemente mi mayor miedo sea el futuro, siempre he temido no llegar a cumplir todos mis sueños, de quedarme a medio hacer y no poder vivir mi futuro tan intensamente como yo quiero. ¿Qué pasa si llego a los 30 y no he conseguido todos esos objetivos que tanta ilusión me hace cumplir?
Hace unos meses mi futuro podía haber cambiado al completo. Tengo un grupo de amigas, somos nueve, los grupos de muchas personas pueden ser bastante caóticos y creo que nos hemos dado cuenta después de seis años de que lo es realmente. Pero es increíble lo maravillosas que han sido. No, no ha sido un año fácil para mí, no las he tenido todas conmigo ni he estado bien al 100%, me alejé por inconformismo, por sensación de incomprensión. Estaba en medio de una crisis existencial porque no sabía ni que quería hacer con mi vida, no conseguía acostumbrarme a la soledad ni sabía cómo continuar pasando días sin morir en el intento. Me alejé como cobarde, quise hacer de la distancia el olvido y vinieron a rescatarme. Supongo que en el medio del naufragio no siempre vale que empieces a nadar sino que venga esa ola que te empuja hasta la orilla y no te lleva a rastras para darte una segunda oportunidad.
Ellas fueron mi ola.
No me comporté bien, es cierto, hubo un cúmulo de errores que nos hicieron llegar a las armas para luego sacar la bandera blanca y pedir la rendición. Y menos mal que la pidieron. Juro que no sé que hubiera sido de mí si las hubiera perdido, no sabes lo que quieres a alguien hasta que al ver que te alejas, te dan la vuelta y te abrazan pidiéndote que no te vayas. De ese día solo recuerdo una cosa con esa intensidad de día fugaz que tanto me gusta, las lágrimas, los te echaba de menos, creo que el ‘te echaba mucho de menos secre’ de Sharon se me va a quedar toda la vida grabado en la cabeza y en el corazón. También me acuerdo de susurrar, mientras lloraba como una niña, que lo sentía realmente, con todo mi corazón.
Ese día podía haber cambiado completamente mi futuro, creo que me hubiera alejado de todo eso que siempre quería y qué suerte tenerlas. Ahora sé que el futuro no va a ser horrible, que aunque los cambios me abrumen y no me gusten una pizca, que aunque me sienta incomprendida, que aunque no nos veamos a menudo, que aunque no sean total y magníficamente afines a mi; puedo tenerlas en cualquier adversidad. Qué bonito error equivocarse, caer, sollozar y que te brinden su mano para ayudar a levantarte.
Quiero contarles a esos futuros hijos que no quiero tener y terminaré por tener, que hace seis años conocí a unas amigas increíbles. Que son las protagonistas de la mayoría de mis aventuras de cuando solo era una niña inconforme y confusa con el mundo. Quiero poder transmitirles lo importante que es la amistad y que os puedan llamar tías aunque no lo seáis.
Tengo y siempre tendré miedo al futuro, pero gracias a vosotras, chicas, las cosas son más fáciles; y sé que aunque todo vaya mal, aunque no consiga todos mis objetivos una parte la tendré: grandes amigas hasta el último día de mi vida.
Gracias de corazón, sois un salvavidas.
Feliz Navidad, espero que 2015 haya sido un gran año, al final y al cabo, para mí también. Los cambios llegan en cuestión de segundos, esa es la moraleja de este año. Osquiero, profundamente, todo junto como a mí me gusta y sin más lágrimas.
La base de mi recuperación fuisteis vosotras.
domingo, diciembre 27
Falta humanidad
Hay un momento cuando te dispones a escribir en el que las palabras se te agolpan en la boca para salir en cascada. Sientes una irremediable necesidad en la punta de la lengua de soltar cada una de las frases que tu mente va creando y no puedes dejar de escribir, no puedes parar de teclear y pensar. No hay nada más en tu cabeza que esa tormenta de palabras que luchan por salir a la superficie antes de que se inunde el barco y se pierdan en el olvido.
Hay un momento de pánico en el que irremediablemente no sabes si lo que estás soltando sigue las pautas determinadas, si gustará o si es realmente bueno. Creo que los que escriben hace tiempo que olvidaron las normas, porque las cosas salen de dentro y así es como deben explicarse, y si encima al leerlas tienen sonoridad, sentido y poesía, tienes un futuro prometedor en este mundo.
Decía Bukowski: "si no te sale de dentro, a pesar de todo, no lo hagas" y no hay mejor consejo.
Falta humanidad en la escritura.
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